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“Orden y regreso”, la apuesta de la elite brasileña

ANDRÉS FERRARI HAINES

Profesor Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGSBrasil), @Argentreotros http://argentinaentreotros.wordpress.com

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“Orden y regreso”, la apuesta de la elite brasileña

La niña de unos ocho o nueve años vestida con ropa de escuela pública clavó de reojo una mirada fija en perfecta síntesis de temor, obediencia y rabia a los militares que, fusil en mano, le habían ordenado junto a sus compañeros ponerse contra a la pared de un edificio brazos extendidos en alto y piernas abiertas para ser "inspeccionados" - según explica Folha de São Paulo que publicó esta foto en su portada el miércoles 23 de febrero pasado.  

Fue el inicio de la decisión del Presidente Temer de llamar los militares para enfrentar la violencia en Rio de Janeiro. Ningún hecho específico había sucedido, por lo que esta decisión en parte sorprendió. Pero no totalmente. La "opción militar" viene estando en el aire hace tiempo como solución para una elite que no consigue moldear la realidad como desea - o como considera que debe ser. 

Un pasacalle en la favela Rocinha, la mayor de las infinitas de Rio de Janeiro que tiene entre 70.000 y 100.000 habitantes, amenazaba que si Lula cayera preso iría "a bajar" - en referencia que las favelas cariocas se encuentran en los cerros. Posibilidad cierta o meras palabras, es sabido que las bandas de traficantes en las favelas cuentan con armas de consideración. 

Sin embargo, no daría la sensación que un simple pasacalle podría haber motivado esa decisión. Sí parece haber sido el desfile de las Escolas de Samba en el Carnaval carioca que acababa de concluir. La ganadora fue Beija Flor que con su tema sobre la corrupción en Brasil describió escenas de la violencia cotidiana en Rio de Janeiro y a funcionarios del gobierno disfrazados de lobos pasándose de ovejas, con dinero cayéndose de sus trajes. 

Pero la que se destacó fue la poco conocida vice-campeona Paraíso de Tuiuti - última en sus únicas dos previas participaciones - que al representar a Temer como un "vampiro neoliberal", lleno de dólares, en medio de esclavos con grilletes y vendedores callejeros oprimidos, generó una inmensa repercusión internacional sobre lo que está pasando en Brasil. 

Como expresó el Washington Post, Tuiuti planteó si la esclavitud aún existe en Brasil, una cuestión delicada. Leandro Silveira, historiador y comentarista del desfile de Carnaval en Radio Nacional en Río de Janeiro le expresó a ese diario que había sido un cortejo histórico: "Este desfile con mensaje político es, lejos, el mejor que se ha hecho, lo cual es emblemático. Hicieron una gran declaración y captaron cómo muchos brasileños se sienten en estos tiempos de crisis política y económica". 

El medio estadounidense describe el desfile en detalle que se efectuó sobre la canción titulada "Dios mío, Dios mío, ¿la esclavitud está extinta?": "Comenzó con un grupo de bailarines con grilletes y bocas de látigos; haciendo una conexión con la esclavitud moderna, los próximos bailarines evocaban a trabajadores rurales que, hasta el día de hoy, trabajan bajo condiciones de esclavitud. Fueron seguidos por vendedores ambulantes, que están en todas partes de Brasil y viven vidas precarias. 

El siguiente grupo dio un golpe directo a las políticas que desmantelaron los derechos de los trabajadores y elevaron la edad de jubilación usando vestimentas con numerosos brazos con diferentes herramientas, lo que simboliza la tensión en la clase trabajadora. También cargaban grandes y destrizadas de libretas de empleo formal brasileñas". 

Del mismo modo fueron criticados los manifestantes que apoyaron con movilizaciones callejeras en 2015 el impeachment de Dilma Rousseff, quienes fueron representados como marionetas. Pero, claro, fue sobre todo la imagen de la última carroza del desfile que recorrió el mundo: Michel Temer, presidente de Brasil, representado como un "vampiro neoliberal". Mientras la letra de la canción del desfile exclamaba "No soy esclavo de nadie", el público acompañaba el andar del carruaje presidencial gritando "¡Fuera Temer!".

A dor da gente

"No creo que la gente del Carnaval tenga su información correcta", dijo, en respuesta,  Rodrigo Maia, actual presidente de la Cámara de Diputados y hombre fuerte del gobierno de Temer. No queda claro si se refiere por “gente de Carnaval” sólo a los que desfilaron o a todos quienes se identifican con el evento. En este último caso, sería la gran mayoría de los brasileños. Como declaran las clásicas estrofas de Tom Jobim y Vinícius de Moraes, la felicidad del pobre son esos tres días festivos, y por eso, en oposición a la continua tristeza, esa excepcional felicidad anual tiene fin el miércoles de Carnaval.

"El dolor de la gente no sale en los diarios" dice la canción de Réis y Barbosa dulcemente cantada por Chico Buarque. Trata de una tragedia amorosa que "nadie percibió" por tratarse del conflicto de una "Joana de tal" y "un tal João". Luis Antonio Magalhães usa esta canción para hacer un análisis en el sitio "Observatorio da imprensa" de cómo los grandes medios brasileños ignoran las tragedias de negros y pobres, que constituyen la gran mayoría, y se preocupan por lo que sucede con los ricos y blancos. Cita a la investigadora Sílvia Ramos sobre el tema afirmando que "Una bala perdida que no pegó en nadie en un barrio rico de Rio de Janeiro tiene más espacio en los diarios que la muerte de un joven negro de la favela". 

Gran parte de estas tragedias cotidianas, dolor que no se informa, es cometido por la fuerza pública. Por ejemplo, unos años atrás Audre Lorde "bloguera negra" relató lo siguiente en el sitio Jornal GGN: "Además del error de haber nacido negra, mujer y pobre, Claudia llevaba un vaso de café y cuatro reales en sus manos. Esto que tenía, mucho se parecía a un arma, y esto fue lo que dio derecho a policías en servicio a dispararle en la cabeza y en el pecho. Con total esmero de crueldad, arrastraron su cuerpo por las calles del barrio, como se hacían en el período esclavista que arrastraban a los negros rebeldes para servir de ejemplo a otros insurrectos. Lo que choca de esta escena brutal, es que era un día de sol y día de domingo por la mañana (si fuera la noche, probablemente su cuerpo habría sido arrojado en algún lugar y si fuese encontrado, tendría como justificativa la mentira de que estaba involucrada con "bandidos" como intentaron hacer con Amarildo y cómo hacen como nuestros jóvenes todos los días), calles en movimiento, comercio funcionando, niños saliendo a la calle... A pesar del tiroteo en el barrio, la vida intentaba seguir su curso. Me puse en el lugar de los hijos de Claudia, que ahora, además de la violencia sufrida y que causó su muerte, ven a todo momento videos y fotos del cuerpo de su madre dispersos en redes sociales y periódicos y que por algunos días tendrá su vida expuesta por esos medios carniceros y voraces. Pero lo que más me molesta, es saber que dentro de unos días, o quizá meses, ese hecho caerá en el olvido, así como sucedió con Amarildo (albañil asesinado que hasta hoy la familia no encontró sus restos mortales). No quiero silencio ni promesas, estoy cansada de ver el racismo aterrorizando y violando nuestros cuerpos desde hace al menos quinientos años aquí en Brasil. Somos arrastrados constantemente por cadenas y presos esposados por un sistema que tiene el Estado como principal aliado en la barbarie cometida sobre nosotros todos los días. Nosotros, la población negra y pobre, somos violados en todos los sentidos. No tenemos derecho a vivienda, a salud, a educación, tenemos que oír que el racismo está en nuestras cabezas, que somos los más prejuiciosos y que todo no es más que una manía de persecución".

Prá Atrás, Brasil 

Bruno Gonçalves en Carta Capital afirma que, dado que la intervención militar en Rio de Janeiro es sólo para "negro, pobre y favelado", colocando a estas personas en estado de vigilancia y ser registradas con peine fino como si todos fueran criminales - como la nenita en la tapa de la Folha de São Paulo - está en construcción un escenario de "apartheid" brasileño. Esto porque las zonas "nobles" de la ciudad no tienen presencia militar alguna. La ONG Justicia Global denunció a la ONU esta intervención federal en la seguridad pública en Río de Janeiro. En entrevista a Sputnik, la investigadora de Justicia Global Monique Cruz declaró que constituye una alerta, especialmente por el "histórico de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas policiales de Río de Janeiro". En consecuencia, el alto comisionado del Consejo de Derechos Humanos de la ONU Zeid al-Hussein abrió la 37ª sesión manifestando su preocupación por estos hechos y criticó al Comandante del Ejército brasileño, General Eduardo Villas Boas, quien declaró que los "militares necesitan tener garantía para actuar sin el riesgo de que surja una nueva Comisión de la Verdad", en referencia a la instituida en el gobierno Dilma para investigar crímenes cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas durante la Dictadura.

Desde el viernes pasado una foto emblemática circula por las redes. Una operación de pacificación militar ordenada por la prefectura en una Plaza de vendedores ambulantes en Villa Kennedy, zona oeste de Rio de Janeiro, militares derrumbaron sus puestos. Según relata 247, una pareja se arrodilla ante los militares y Leonardo, el dueño, les ruega: "Es mi único gana-pan, todo lo que quiero es tener una vida digna". Ante la fuerte repercusión negativa de la operación, el alcalde Marcelo Crivella divulgó una nota admitiendo "excesos", aunque explicó que, además del comercio irregular, había denuncias de actividades criminales tales como venta de drogas y de mercancías robadas. Es decir, el "Orden" es prioridad absoluta.

Por eso, son muchos los que entienden esta operación militar en Rio de Janeiro como el inicio de una nueva estrategia de la elite brasileña de poner las "cosas en su lugar": Orden, aún a costa del Progreso. Si hace falta alguna muestra más, están las palabras de su único candidato que en las encuestas posee alguna intención significativa de votos, el actual diputado federal Jair Bolsonaro (17%, la mitad que Lula), quien afirmó el miércoles pasado que pretende llevar el mayor número posible de policías e integrantes de las Fuerzas Armadas al Congreso Nacional, y disparó: "La bancada de la bala, llamada así de forma jocosa, se convertirá en la bancada de la ametralladora."

Tristeza não tendrá fim
 

Comentarios1
Fito San
Fito San 13/03/2018 01:09:56

Excelente nivel del autor! Felicito al Cronista por incorporar calidad.

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