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Nuestra graduación universitaria es escasa

Argentina es uno de los países que lideran el acceso estudiantil a la Universidad. Mientras que en Brasil hay 380 estudiantes universitarios cada 10.000 habitantes, en Chile 360 y en México apenas 285, en nuestro país hay nada menos que 436. Nuestra población estudiantil universitaria es numerosa, por eso podría sorprender que, al mismo tiempo seamos una nación con muy pocos graduados universitarios, no cuando nos comparamos con las naciones desarrolladas, sino con otras naciones de América Latina. Nuestro país anualmente registra apenas 28 graduados por cada 10.000 habitantes, mientras que Colombia posee 59 graduados seguida por Brasil con 50 y México y Chile con 48.
Todas estas naciones de América Latina, que superan ampliamente nuestra graduación universitaria, tienen exigentes exámenes generales al finalizar el secundario con la siguiente denominación: en Brasil, ENEM; en Chile PSU; en Colombia Saber11 y SaberPro; en México EXANI II Admisión y EXANI II Diagnóstico. Es un régimen de ingreso bien parecido al que rige en Ecuador, Cuba y Nicaragua y en naciones comunistas como China y Vietnam. Desde ya que este tipo de requisito de ingreso, desde hace más de un siglo rige en las naciones desarrolladas.
Señalemos que la recientemente aprobada Ley 27.204 prohíbe expresamente cualquier tipo de examen previo al ingreso a la Universidad. Esta ley es nociva porque debilita la dedicación al estudio en los últimos años del secundario, ya que este ‘facilismo’ es una trampa ya que no ayuda a los estudiantes a mejorar su preparación previa al ingreso a la Universidad. Flaco favor les estamos haciendo a los jóvenes que ingresan mal preparados y son candidatos a la deserción, baste señalar que la mitad de los estudiantes universitarios después de un año en la Universidad no aprueba más de una sola materia.
Pero ¿como es posible tener más estudiantes que las otras naciones y al mismo tiempo tener menos graduados? La respuesta es bien simple: tenemos una gran deserción en la Universidad, ya que de cada 100 ingresantes no se gradúan 70 en nuestras universidades estatales y 60 en las privadas. En Chile y en Colombia esta deserción no llega a 40. Cuando disminuye la eficacia en la graduación, aumenta el presupuesto por graduado, por esta razón, de acuerdo al Presupuesto Universitario del 2016, el presupuesto por graduado es 18 veces mayor al presupuesto por alumno.
Si se presta atención a la graduación por tipo de carrera en Argentina, considerando el promedio de los últimos años, se observa que uno de cada tres graduados universitarios es abogado o licenciado en economía y administración, ya que estas dos carreras son las más numerosas tanto en las universidades estatales como privadas. En las universidades privadas, la graduación en estas dos carreras representa el 39% del total, mientras que en las universidades estatales esta proporción se reduce a un 31%. En las universidades de gestión estatal se gradúan 10 licenciados en Economía y Administración por cada licenciado en Biología. Además, por cada ingeniero se gradúan 2,4 abogados.
Señalemos que estas diferencias son aún mayores para el caso de las universidades de gestión privada, ya que por cada ingeniero se gradúan 20 abogados. Por cada licenciado en Biología se gradúan en las universidades privadas 46 licenciados en Economía y Administración.
Otro dato importante relacionado con el total de la graduación es que, sobre una graduación total de 118 mil profesionales en 2013, hemos graduado apenas 45 ingenieros en hidrocarburos, 16 ingenieros nucleares, 14 en minas y 5 ingenieros hidráulicos. La escasa graduación en las carreras científicas y tecnológicas, que comprende también a físicos, químicos y matemáticos, es ya un claro obstáculo a consolidar un proceso sostenido de crecimiento económico y creación de empleo productivo, debido a las exigencias que está imponiendo la acelerada globalización a escala planetaria.
Nuestra Universidad hoy enfrenta tres grandes desafíos: reducir la muy alta deserción estudiantil, incrementar la graduación en las carreras científicas y tecnológicas y promover el acceso de estudiantes provenientes de hogares humildes mediante amplios programas de becas.