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Monetarismo y deuda

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, por ahora, promete modificar Ganancias

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, por ahora, promete modificar Ganancias

En la Casa Rosada dicen estar muy satisfechos de haber sorteado dos de los tres grandes desafíos que enfrentaban al asumir. Consideran que tuvieron éxito en el levantamiento del (mal llamado) cepo, y que demostraron haber podido articular condiciones de gobernabilidad.


Lo primero lo lograron al costo de una fortísima devaluación con el consecuente impacto inflacionario, pero cierto es que a partir de las nuevas condiciones de funcionamiento el mercado de cambios no tuvo demasiados sobresaltos, aunque alguna luz amarilla se encendió en los últimos días. En cuanto a la gobernabilidad, no hay duda de que abusaron de decretos, que sobreactuaron autoridad, que pasaron por encima con prepotencia sobre algunos temas emblemáticos del kirchnerismo como la ley de medios, pero también es indiscutible que establecieron fluidas relaciones con los gobernadores peronistas y con los líderes de las distintas CGT, que supieron aprovechar la efervescencia en el Frente para la Victoria para llevar agua a su molino y estimular la escisión en el bloque de diputados, que ya obtuvieron quórum y activaron el Congreso, y que enhebraron alianzas claves para la gobernabilidad como la que opera en la provincia de Buenos Aires con el massismo.


Pero en la Casa Rosada reconocen que todavía no consiguieron superar el tercer desafío, que consiste en ser visto como un gobierno a favor de los más necesitados. Sobran motivos que lo explican. Salvo el aumento por única vez para los jubilados que cobran el haber mínimo y para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, todas las medidas económicas importantes anunciadas en los primeros dos meses de gobierno favorecieron a sectores empresarios: el levantamiento del (mal llamado) cepo con la consecuente devaluación; la quita y rebaja de retenciones a productos agropecuarios, de economías regionales, a la industria, e incluso a una actividad extractiva muy rentable y extranjerizada como la minería; la eliminación de las DJAI y de otros controles; la modificación de la ley de medios; los cambios en Fútbol para Todos; etc.


Pero la razón principal que los aleja de poder superar ese tercer desafío no es tanto lo hecho en beneficio del capital sino el impacto negativo de la aceleración inflacionaria para los trabajadores. Los datos de los gobiernos porteño y de San Luis (sustitutos oficiales de los del Indec), lo mismo que las mediciones de las consultoras privadas resumidas en el resucitado índice Congreso, muestran que en los últimos cien días el poder adquisitivo del salario se redujo no menos de un 10%. Un recorte drástico para tan corto tiempo, que en lo inmediato se agudizará por el impacto del aumento en las tarifas de electricidad.


Resignados a que la inflación no se estaba desacelerando tal como esperaban y concientes del incipiente daño político que perciben, en el gobierno decidieron adelantar el anuncio de la modificación en el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. Creen que es una manera de suavizar los reclamos en paritarias por parte de los sindicatos, y de contribuir a revertir la imagen de que no gobiernan para los más necesitados.


A juzgar por la actitud de varios sindicalistas es probable que los cambios en Ganancias, más alguna concesión a las obras sociales, sirvan para morigerar las aspiraciones de algunos gremios. Pero difícilmente esas municiones alcancen para aplacar al conjunto de los sindicatos y menos aún para contentar a la mayoría que está sufriendo la pérdida de poder adquisitivo. Porque sólo están alcanzados por el impuesto algo más de 1 millón de asalariados, lo que es congruente con la radiografía de clases sociales que surge de la pirámide de ingresos de la consultora W, que muestra que más del 70% de las familias tienen ingresos totales que no alcanzan al mínimo no imponible que estaba vigente.


Pese a todas las complicaciones que provoca la aceleración de precios, y contra lo que están pregonando economistas ultraortodoxos como Miguel Angel Broda, José Luis Espert, o incluso algunos que forman parte del elenco oficial, Mauricio Macri sigue apostando al gradualismo de Alfonso Prat-Gay y plantea que recién dentro de dos o tres años podrán bajar la inflación a niveles normales de un dígito.


Autolimitados para reducir con criterio de shock el déficit fiscal, están aplicando una clásica receta monetaria. Lo describe claramente el último informe de la consultora Economía & Regiones que fundara el ministro Rogelio Frigerio. La base conceptual es que ‘"a enfermedad de la inflación se cura con política monetaria, que es la única herramienta que permite prevenir y bajar en forma sustentable el aumento del nivel general de precios". Sobre esa base, se sostiene que la inflación se desacelerará si el Banco Central seca el sobrante de dinero circulante y consigue "emitir poco en 2016". Según ese análisis, Federico Sturzenegger está concretando lo primero (omiten que ofreciendo suculentas tasas de interés por las letras, que a los bancos les significa rentabilidad alta y fácil).

Pero dicen que para "emitir poco" el gobierno necesita endeudarse este año en u$s 25.000 millones, lo cual les genera bastantes dudas. Bajo esa lógica, se entienden los denodados esfuerzos de equipo económico por cerrar el conflicto con los fondos buitres.

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Comentarios2
Están Espiándote
Están Espiándote 19/02/2016 11:14:39

¿HAY DINOSAURIO MÁS VIEJO QUE EL MONETARISTA? El monetarista dice: ¡NO IMPRIMAMOS PESOS, MEJOR IMPRIMAMOS DÓLARES HIUUUPIIII! Che gorila embalsamado: ni la inflación, ni el déficit fiscal importaron una mierd. en tus países modelos cuando lo necesitaron

Están Espiándote
Están Espiándote 19/02/2016 11:01:33

¿HAY DINOSAURIO MÁS VIEJO QUE EL MONETARISTA? El monetarista dice: ¡NO IMPRIMAMOS PESOS, MEJOR IMPRIMAMOS DÓLARES HIUUUPIIII! Che gorila embalsamado: ni la inflación, ni el déficit fiscal importaron una mierd. en tus países modelos cuando lo necesitaron