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Minería e impuestos

La decisión de inversión en minería sustentable no escapa al racional de cualquier otra iniciativa económica: la búsqueda de un adecuado balance entre riesgo involucrado y recompensa esperada. Particularmente, la minería conduce a confrontar la riqueza mineral disponible con el sistema fiscal vigente y, asimismo, con las condiciones sociopolíticas imperantes.
Hace años, un estudio de la EITI (Extractive Industries Transparency Initiative) había identificado los diez condicionantes críticos para la localización de la inversión minera, varios de ellos con notable connotación fiscal, a saber: 1. Potencial geológico; 2. Rentabilidad de la operación; 3. Seguridad en el mantenimiento de las pertenencias mineras; 4. Viabilidad de repatriar ganancias; 5. Consistencia en las políticas mineras; 6. Existencia de un control de cambios objetivo; 7. Estabilidad en los términos y condiciones de exploración; 8. Posibilidad de predeterminar las obligaciones medio-ambientales; 9. Idéntica posibilidad de anticipar los compromisos tributarios y, 10. Estabilidad del régimen fiscal.
La estabilidad tributaria, decididamente, se ha convertido en una de las condiciones más valoradas, atento a la concreta realidad de los proyectos mineros de trascender los períodos gubernamentales. Ello explica por qué la percepción sobre el mantenimiento de las reglas guarda, indudablemente, una directa relación con la magnitud de rentabilidad exigida a la explotación.
También ha sido mencionada una regla básica, no escrita, por la cual los países deben ser capaces de atraer inversión exploratoria proporcional al potencial geológico que poseen. De allí se desprende que si la inversión resultante es menor, es probable que tal país presente falencias en su clima de negocios, por ejemplo, a través de una desmedida presión tributaria; y viceversa, si el nivel de inversión es mayor, es posible que las condiciones existentes sean demasiado generosas.
La realización de este sencillo test en nuestro ámbito evidencia el significativo descalce entre las cifras de inversión y el extraordinario potencial geológico. El contexto internacional, poco alentador para el desarrollo de la actividad hasta tanto se recuperen los precios de los minerales, ensalza aún más la necesidad de robustecer las condiciones e instituciones internas de los países que pretenden competir por la localización de la inversión.
Por esa razón, el régimen promocional vigente en Argentina, con su estabilidad fiscal por treinta años, en adición a otros incentivos relevantes, vuelve a cobrar un papel significativo en ese concierto internacional, al que se suma finalmente, la eliminación de los derechos de exportación que acentuaban la regresividad del sistema. Ahora bien, la orientación en pos de una minería sustentable se convertirá en crecimiento sostenido en la medida que los incentivos dejen de ser solamente postulados y la estabilidad fiscal y cambiaria, legalmente consagrada, no sufra lesiones coyunturales.

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