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Millennials: nuestra mirada sobre la realidad económica

Con opiniones positivas y negativas encaramos un nuevo año.

Un análisis millennial sobre la economía

Un análisis millennial sobre la economía

Cada año que comienza está repleto de propósitos profesionales y personales. La gente se propone metas y sueña con alcanzarlas durante el año que aún tiene por delante y los millennials no somos la excepción. Hacer planes en enero parece casi una obligación, y si en enero no tenemos aún “las pilas puestas”, se podrá planificar algo en febrero porque en marzo ya hay que poner manos a la obra.

Pero las cosas no son tan sencillas. Los planes personales, al menos aquellos que tienen que ver con lo económico, dependen también de factores externos que influyen en la economía del país. Los que somos parte de esta generación a la que tantos critican, al momento de hacer planes -aunque parezca mentira-, pensamos en serio y hasta nos animamos a opinar.

Mateo, lo más neoliberal que existe

Mateo tiene 23 años y estudia economía en la UBA. Dice que lee bastante, y que tiene una opinión formada por la manera en la que fue educado. Con mucha seguridad afirma: “Soy lo más neoliberal que existe, poniendo los pies sobre la tierra en la realidad que vivimos”.

Respecto del manejo en el plano económico por parte del actual gobierno, dice: “Creo y espero, económicamente hablando, que sea un año bisagra para el gobierno que voté. Al menos debería serlo. Hay mucho gasto público, donde el Gobierno está buscando ser lo más eficiente posible. Considero que el problema de raíz no es la plata que el Gobierno usa para ser Gobierno, sino la que usa para ‘hacer Gobierno’. La transición de un gobierno populista a un gobierno con ‘tendencia marcada, pero indefinida’ es el problema de todos los problemas”.

"El problema de raíz no es la plata que el Gobierno usa para ser Gobierno, sino la que usa para ‘hacer Gobierno’", dice Mateo.

Mateo no duda en marcar algunas fallas en el aumento de tarifas, la reducción gradual de subsidios, la baja del gasto del Estado para ser Estado, el shock de gasto destinado a obra pública. Afirma: “Todas estas maniobras son políticas y se hacen para salir del populismo, intentando no perder votantes e ir acomodando el rumbo. Con objetivos muy claros, como la meta inflacionaria -que no fueron cumplidos- y el año de elecciones, han sido factores que no ayudaron para un Gobierno que quiere bailar con Dios y con el diablo”.

Pero también rescata lo positivo: “Los tibios signos de crecimiento son lo que me esperanzan para este año, medidas como las reformas que van a acelerar el crecimiento. De todos modos creo que el motor de la economía es, y debería ser, el sector privado; hasta que no dejen de asfixiar a las pequeñas y grandes empresas con altos niveles de impuestos, no va a haber grandes medidas de crecimiento”.

Tras esa afirmación, Mateo reflexiona, se plantea la cuestión del huevo o la gallina y pregunta: “¿Reducimos los niveles de impuestos, y tenemos un crecimiento a una velocidad galopante, lo cual implicará reducir el gasto público por lo que se vería más gente afectada -mal acostumbrada por políticas populistas dando la falsa creencia de que se trata de derechos adquiridos-, o no cambiamos estructuralmente, que la reducción del gasto siga el camino de la gradualidad, con políticas de endeudamiento, y con signos más lentos de crecimiento? Mientras tanto, tenemos que conformarnos con actos de buena predisposición para reducir el gasto del Estado, como la reducción de salarios y puestos de trabajo y el hecho de que no habrá paritarias para funcionarios del Gobierno”.

gabinete
Mateo espera que el Gobierno tome coraje para tomar medida valientes

Su proyección para este año es positiva y espera que el Gobierno empiece a tener más coraje y a tomar decisiones que cambien el rumbo del país. Sostiene que ya hubo signos claros de crecimiento, pero que la gente que votó al macrismo no se va a conformar con el crecimiento de la economía y la reducción de la pobreza por fracciones de números enteros. “Necesitamos algo más que la buena imagen y la buena predisposición. No deben suceder actos como los de Triaca o fallas en la comunicación. Basta de foreplay y que vayan más a los bifes. Estoy harto de medidas tibias”.

Ignacio, un año difícil

Ignacio, que tiene 21 años y trabaja en una Pyme, sin hacer un análisis tan profundo, cree que este año va a ser difícil porque, según él, todo va a aumentar. Ignacio se basa en su propia realidad: “Uso todo el tiempo el transporte público, hace poco el boleto de colectivo aumentó y es por eso que tengo que tener la SUBE más cargada que antes.  Con 200 pesos podía tirar dos semanas, pero ahora voy a necesitar sí o sí $ 300”.

Si de salir con amigos se trata, Ignacio cuenta que: “Siempre hay alguna forma de ahorrar, en especial si nos juntamos en la casa de alguien. Pero salir a tomar una birra, a comer o a bailar es casi un lujo”. Asegura que para cualquier plan se necesitan sí o sí $ 300, sin contar el taxi de vuelta para aquellos que no tienen auto.

“Siempre hay alguna forma de ahorrar, en especial si nos juntamos en la casa de alguien. Pero salir a tomar una birra, a comer o a bailar es casi un lujo”, afirma Ignacio.

Si hablamos de deportes: “Para jugar un fútbol 5 (torneo o partido casual) se puede encontrar buen precio, pero a la noche la tarifa por cabeza no baja de los $ 100. En cuanto al celular lo cuido como oro porque sé que uno nuevo sale muy caro, de base $ 6000 a $ 7000”.

A pesar de que cada día las cosas estén más caras, Ignacio confiesa que continuará ahorrando como hasta ahora lo ha hecho: en dólares, “porque es lo que más está rindiendo”.

Lucía, cansada de la mentira

Lucía es abogada, tiene 27 años y es funcionaria pública. Cree que todo el país debe sincerar sus cuentas, que venían sin estar claras, y que se deben tomar medidas que el público va a percibir como poco amigables.

Lucía manifiesta claramente su descontento con el gobierno anterior y, en pocas palabras, explica que está cansada de que le mientan: “Lo que quiero decir es que veníamos de varios años donde había recesión porque la podías ver, pero te decían que no. Te decían que estaba todo bien pero tenías dos tipos de cambio, muchos tipos de cambio, dependiendo de la ventanilla a la que ibas. Te decían que compres nacional pero lo nacional no era competitivo porque no había inversiones, y mantenían todo con subsidios, entonces nada aumentaba porque todo estaba subsidiado, pero evidentemente una deuda en algún lado crecía y nadie la veía. De repente llega un Gobierno que se encuentra con todo eso y tiene la tarea de sincerar esas cuentas y contárselo al público con el enorme peso de ser poco amigable, porque a nadie le gusta enterarse de que todo está tan mal y que vamos a tener que ajustarnos para poder funcionar”.

"Veníamos de varios años donde había recesión porque la podías ver, pero te decían que no", cuestiona Lucía.

De todas formas, Lucía es optimista. Cree que lo más terrible ya pasó, que las subas importantes de los servicios ya se dieron, que los despidos más fuertes ya pasaron y que ahora están empezando a aparecer los famosos ‘brotes verdes’ que el Gobierno prometió.

Es consciente de que los tiempos de unos no son iguales a los de otros y dice: “Todos esperábamos un cambio y buenas noticias más rápido, pero no sabíamos la dimensión de lo mal que estábamos. Me parece que 2018 es un año en el que vamos a empezar a ver esos pequeños ‘brotes verdes’, más ocupación que viene de la mayor inversión en obra pública y entonces no se trata de ocupación que viene de la mano del Estado sino ocupación por parte de empresas privadas. Veo las nuevas aerolíneas, veo pequeñas políticas que se traducen en empleos reales y eso hace que el mercado se mueva. Hay otras políticas como los créditos hipotecarios que también hacen que el mercado inmobiliario se empiece a mover. Falta un montón y hay cosas que no se van a poder hacer en el corto plazo, pero me parece que éste es el camino, aunque sea poco amigable”.

Sofía: va a aumentar todo

Sofía, que tiene 22 años y estudia periodismo, es mucho menos optimista. Dice que este año va a aumentar todo y pone como ejemplos ir a comer afuera, los taxis, la entrada al boliche, el alcohol, que ya viene aumentando exponencialmente y afirma: “Eso me afecta porque voy a tener que generar algún tipo de ingreso o hacer que el ingreso que tengo aumente y eso será pidiéndole más dinero a mis viejos, para poder seguir manteniendo el estilo de vida que tengo, pero si yo tuviera un laburo normal y no pudieran aumentarme cuando se me pinta, no sé qué haría”.

Demostrar el compromiso

Lo cierto es que esta generación sobre la cual muchos no dudan en afirmar que “ya está perdida”, trabaja, estudia, o simplemente vive en una sociedad y aunque no lo parezca, no es ajena a lo que sucede a su alrededor. Todas las generalizaciones siempre fueron malas y ésta no es la excepción.

Los que nacimos después de 1990 también pensamos y reflexionamos sobre la realidad en la que vivimos. Con pensamientos más o menos profundos, mal o bien fundamentados, cada uno tiene su opinión formada o la está formando. Muchas veces sentimos que nuestra opinión no se tiene en cuenta o que es incluso desvalorizada. Pero somos conscientes que para que eso cambie, debemos demostrar nuestro compromiso con la realidad en la que vivimos y muchos lo estamos haciendo.

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Comentarios9
Carlos Q
Carlos Q 25/02/2018 11:26:13

Otra nota que confirma la "cercanía" entre lo que el periodismo llama millennials y una deficiencia mental severa de personas jóvenes y no tanto.

Disculpen que me vaya sin saludar. Chau Argentina, lo siento, hay lo que hay. Creo que es tiempo de pegarme un tiro. ¨rubenardosain.wordpress.com¨

Es una generación que piensa, que reflexiona, que filosofa mucho, con alcohol y sexo. Cafetín de Bs As siglo XXI. Para ellos la vida es como una calesita donde esperan sacarse la sortija, dando vueltas y sin moverse mucho. ¨rubenardosain.wordpress.com¨

Eduardo Outes
Eduardo Outes 22/02/2018 10:18:30

porque no se dejan de romper las pelotas y se ponen a invertir y trabajar en el sector privado como corresponde , sobre todo la mina que labura en el estado que bancamos todos . Si. 4 boluditos . Ya le van a romper el culo

JAVIER MERCADO
JAVIER MERCADO 22/02/2018 02:54:40

4 bo luditos...muchachos todo va a ser cada vez peor tendrían que haber nacido antes...

Marcelo Moscatelli
Marcelo Moscatelli 22/02/2018 02:13:04

Ninguno de estos personajes sabe de que está hablando, ni tiene consciencia de la realidad macroeconómica Argentina.

Pedro Iacobucci
Pedro Iacobucci 22/02/2018 12:58:30

Un estudio serio... "me aumentaron las drogas y el alcohol, y el taxi para cuando vuelvo dado vuelta. Voy a tener que trabajar más"...

Pablo Rossler
Pablo Rossler 23/02/2018 11:00:12

bueno, lo peor que termino diciendo que tenía que pedirle mas plata a los padres jaja, Y quiere vivir siendo periodista, en un mundo donde el periodismo va siendo reemplazados por las redes...Ay de Uds milenials si los padres les cortan el chorro de guita

la mitad habla de las salidas y el alcohol, eso es lo que les preocupa que aumente... como van a tener en cuenta sus opiniones asi?