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Más población, menos empleo, más desigualdad

ALFONSO C. ENSINCK Economista, ex ministro de Hacienda de la provincia de Santa Fe

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Más población, menos empleo, más desigualdad

La evolución demográfica de nuestro planeta, marcada por el crecimiento y envejecimiento de la población, genera impactos profundos en el mercado del trabajo y la distribución del ingreso.

En 2015, la población mundial estimada por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, alcanzaba los 7.350 millones de habitantes con una estimación de 11.213 millones para fines de este siglo. Este crecimiento, de algo más del 52%, encierra comportamientos muy diferentes a nivel de continentes. Los casos extremos son Europa y Africa. Mientras en la primera se prevé un descenso poblacional de los 738 millones actuales a 646 millones; en el segundo, se prevé un crecimiento de los 1186 actuales a 4889 millones, lo que representa un incremento del 270%.

En cuanto a la estructura por edades, mientras hoy el segmento de mayores de 70 años representa más del 12% en Europa –y se prevé que alcance el 24% para fines de siglo–; en Africa representa el 2% de su población, previéndose que alcance el 10% para el año 2100. Dentro del continente africano, el comportamiento demográfico del Sub Sahara es aún más extremo. De su población actual estimada en 962 millones de habitantes se estima, para fines de siglo, que alcance los 3935 millones, lo que representa un crecimiento del 309%.

En tanto, el crecimiento poblacional en América del Norte alcanzará 40%, en Asia, 11,27% y en Argentina 35,02%. Los datos muestran que el principal crecimiento demográfico se dará en las poblaciones con menor desarrollo económico y social.

Otro gran desafío que enfrentará el mundo, éste mucho más cercano temporalmente, es el que plantea el avance tecnológico y su impacto sobre los niveles de empleo en los procesos productivos. El tema está siendo objeto de estudios en las principales universidades.

David Autor, economista del MIT, sostiene que "la automación crea puestos de trabajo en los segmentos de más baja remuneración, eleva la cantidad y rentabilidad de los puestos mejor remunerados y tiende a suprimir los puestos intermedios". Michael Osborne, profesor asociado del Exeter College de la Universidad de Oxford sostiene que "la automación pone en riesgo un 47% de los actuales puestos de trabajo en Estados Unidos". Estudios con resultados semejantes han sido realizados por investigadores en Europa.

Ante esta perspectiva, la solución consiste, no en oponerse al avance tecnológico en marcha, sino en diseñar adecuadamente el proceso de transformación de las estructuras sociales, que, indefectiblemente, ocurrirá.

Los desafíos mencionados son solo dos de los múltiples que, seguramente, el futuro nos planteará. Es importante reflexionar hoy sobre los mismos, puesto que necesitamos elaborar respuestas inteligentes.