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Más allá del efecto Brexit, la suerte de la economía real no se define con penales

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HERNÁN DE GOÑI Subdirector Periodístico hdegoni@cronista.com / En Twitter @hdegoni

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La incertidumbre que generó el Brexit es de tal grado que en la propia Unión Europea algunos análisis contemplan la posibilidad de que finalmente Gran Bretaña no abandone el bloque. Es que muchos de los que apoyaron la movida, escuchan con temor cómo los pronósticos indoloros de la campaña fueron reemplazados por sentencias apocalípticas sobre el futuro de la economía británica, que pese a los lamentos acumuló bajo desempleo (5%) y mayor crecimiento que el promedio de la eurozona.

Hasta que el proceso no se gatille ni se complete, el principal factor de volatilidad es político, porque el Brexit dejó al Reino Unido sin un liderazgo claro. El reparto de poder no cambió, y tendría que ser el nuevo primer ministro conservador que reemplace a Cameron quien ejecute esta decisión. Por eso cuando la UE busca apurar el divorcio, los ingleses lo dilatan. El relevo podría demorarse hasta octubre, y la separación formal de la UE, cerca de dos años.

Para la cotidianeidad argentina, es más relevante despejar el futuro de Brasil que la permanencia británica en la UE, nación que siempre mantuvo una integración a medias. La demanda de commodities está más ligada a la economía china y al clima que a la libra. La suba del dólar recortará los precios agrícolas, pero no achicará nuestros mercados.

Como en toda crisis, para la Argentina también hay una oportunidad. Aunque el Gobierno seguirá recibiendo facturas por las exageradas expectativas que creó en torno al segundo semestre, lo real es que el objetivo a asegurar es el 2017, trabajando en las políticas necesarias para apuntalar la inversión.Hasta que el Brexit no tenga fecha y consecuencias ciertas, la coyuntura dependerá más de nuestras propias acciones que de los azares financieros. La suerte de la economía real no se define con penales.