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Macri salió a hablar: "Se acabó la joda"

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DIEGO DILLENBERGER

Director de la revista Imagen

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Macri salió a hablar:

"Se necesita más Macri, mucho más Macri". El reclamo es del español Antonio Sola, el asesor de comunicación y estrategia política que ayudó a que Sergio Massa no desapareciera de la escena en las últimas elecciones.


Sola pasó semanas atrás por la Casa Rosada, y tuve la suerte de poder entrevistarlo a la salida. Lo que analizaba el español es que fallaba la estrategia de bajarle el perfil al Presidente -una especie de reacción a las insoportables cadenas de Cristina Kirchner-justamente en el momento en que el público más necesita ver y escuchar a su líder: cuando las cosas no salen bien.


Aclaración: Sola fue invitado a la Rosada a tomar un café y escuchar su diagnóstico de manera informal. El asesor estrella de Macri es y sigue siendo el ecuatoriano Jaime Duran Barba. Pero, esta vez, parecería que le hicieron caso al español: el Presidente no puede dejar en manos de un subordinado -y flojo comunicador- como Aranguren, la peor crisis de gobierno desde que asumió: el ‘tarifazo’.


En ese contexto se entiende también la ofensiva comunicacional de la semana pasada de Macri en los medios tradicionales y con periodistas de alto nivel de audiencia y credibilidad. El equipo de comunicación de Macri también pareció aceptar el consejo del gurú español que ayudó a varios presidentes latinoamericanos a llegar al poder: "Menos Facebook y más medios tradicionales", recomendaba a un gobierno que centra su comunicación de gestión en las redes sociales por encima de todo.


En paralelo, los equipos de comunicación volvieron a los ‘timbreos’ de la campaña. Esta vez sin Macri: 5000 militantes -de Cambiemos, no solo PRO- salieron en todas las provincias a timbrear para defender la gestión. Es una estrategia que combina el boca a boca tradicional de la campaña política ‘puerta a puerta’ con las redes sociales, porque luego amplifican esos timbreos.


Además de apoyar la gestión ‘desde abajo’, como alguna vez llegó a hacer La Cámpora en las villas de emergencia, la acción sirvió para afianzar lazos entre las bases de los socios de la coalición Cambiemos (PRO, UCR y Coalición Cívica). ¿Cambiemos irá camino a convertirse en un partido tradicional?


Lo cierto es que Macri ha dado un gran paso en la comunicación de gobierno: su imagen personal cayó menos que su gestión, pero en encuestas, como la publicada días atrás en El Cronista, de GOP, se nota que en comparación con Massa y la gobernadora María Eugenia Vidal, al Presidente se lo perciben más distante y menos comunicativo. De ahí que no solo cambió la ‘dosis’ de Macri, sino también el tono: "Se acabó la joda" o "no hay que andar en patas" es parte de esa estrategia: usar la buena imagen de Macri para apuntalar el gobierno, al tiempo que el Presidente reconecta con la parte más esquiva de la opinión pública, que lo percibe distante y "gobenando par los ricos".


Pero el desafío del ‘cambio de tónica’ requerirá de más comunicación. Se puede resumir el espíritu comunicacional que eligió el gobierno para el arranque con la simpática imagen del perrito Balcarce sentado en el sillón de Rivadavia. Un éxito de Likes en Facebook, el metamensaje era: "Está todo tan bien que nos podemos dar el lujo de ser divertidos y hasta un poquito transgresores".


Hablar lo menos posible de las ‘bombas’ heredadas era consistente con ese espíritu comunicacional que apuntaba a mantener el buen humor. Pero desactivar esas bombas requería otro tono. Más aun cuando esos ‘explosivos’ no le habían estallado a Cristina, a diferencia del fin de la convertibilidad o la hiperinflación de Alfonsín. Había que apelar a más creatividad para explicar la crisis.


¿Cómo reclamarle ahora a la sociedad sacrificios, si todo estaba bien? Y el de las tarifas de servicios públicos es el cable más importante a cortar para que no explote la ‘bomba K’. Sir Winston Churchill, cuando asumió en el 40 como premier inglés para terminar con la fallida política de apaciguamiento de Hitler, debía convencer a la opinión pública británica de que no había otro remedio que ir a la guerra. "Solo puedo ofrecer sangre, trabajo, lágrimas y sudor", dijo con tono dramático (aunque pasó a la historia como ‘sangre, sudor y lágrimas’). Ya las bombas nazis empezaban a caer sobre Londres.


Pero para desactivar las bombas que dejó el kirchnerismo, el gobierno de Cambiemos no solo necesita cambiar de tono, sino comunicar todavía más y mejor por qué los argentinos tendremos que aceptar sacrificios, y entu
siasmarnos con un nuevo relato que nos muestre hacia dónde podemos llegar como país luego del esfuerzo.

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