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Macri necesita un Metrobus educativo, que priorice lo público y desactive el piquete de turno

Macri necesita un Metrobus educativo, que priorice lo público y desactive el piquete de turno

A la Argentina le va a costar varios años encontrar una política educativa consensuada que le permita aspirar a un desarrollo equilibrado. La discusión de la paritaria docente revela parte de la crisis que vive la escuela pública, pero los datos sobre la evaluación de conocimientos que tienen los estudiantes de nivel primario y secundario demuestran que los problemas no se van a resolver con la fijación de un salario.

La tecnología ha encaminado al mundo en un sendero de especialización cada vez más concentrado. Los modelos productivos demandan habilidades que le ponen un piso a la exigencia educativa, porque las posibilidades de acceder a empleos (no solo los de calidad) van a ir de la mano de una formación que necesariamente tiene que ser cambiante.

Hoy los actores de la educación (gobiernos, docentes y académicos) están lejos de ese debate. La Casa Rosada y los gremios están decididos a dar una pelea cuyos resultados no le mejorarán la vida a los alumnos.

El oficialismo asegura que el acatamiento al último día de paro solo se sostuvo en unos pocos distritos, en buena medida porque 15 provincias ya resolvieron su discusión salarial sin la intervención de la Nación, que es lo que reclama Ctera. La teoría del desgaste puede rendir sus frutos, pero el riesgo es que desgaste también a las familias que la padecen, sobre todo en el territorio bonaerense.

Es cierto que un país que aspira a un crecimiento sustentable, primero tiene que resolver su coyuntura y luego crear reglas que acoten la dinámica de los conflictos. Este marco es necesario en la educación, pero también en muchas otras áreas. Es justo discutir por los derechos que cada uno cree que le corresponden, pero hacerlo con la amenaza de una parálisis es provocar todos el tiempo nuevos desequilibrios.

El conflicto docente es un ejemplo de la dinámica que el país tiene que dejar atrás. Acelerar y frenar es una fórmula que nos hace creer que se puede llegar rápido a un objetivo, cuando en realidad solo nos movemos unos pocos metros. El desafío de Macri es crear un "Metrobus" para la educación, una vía que priorice lo público sobre lo individual, pero que al mismo tiempo esté a salvo de los piquetes de turno.