Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Macri descubre que a los argentinos les fascina la política

Animales Sueltos, el programa que conduce Alejandro Fantino por América TV, no acertaba con el rating con farándula, modelos y vedettes. Apostó a la política pura y dura y duplicó su rating. Jorge Lanata demostró que puede ganarle a partidos de Boca o River, y si se suman su audiencia a la de Luis Majul, le ganan a un ‘superclásico‘ entre los dos equipos con más hinchada de la Argentina.

Sin embargo, Jaime Durán Barba, el estratega del presidente Mauricio Macri, sostiene que, fuera del famoso ‘círculo rojo‘, el debate y la investigación política no interesan. "Si uno se mete a Google va a ver que solo 0,5% de las preocupaciones de los argentinos tienen que ver con la corrupción", dijo en una entrevista que le hice hace un año.

Julián Gallo es el gurú de las redes sociales de PRO y fue un hombres clave para que Cambiemos ganara la elección de 2015. Recientemente sostuvo en radio Millenium que "la política no le interesa a nadie o sólo interesa cuando hay episodios muy particulares, cuando la política está muy polarizada".

¿Interesa o no interesa la política? Despejar esa incógnita no es un dato curioso más: de esa constatación pueden partir estrategias de comunicación acertadas o completamente erradas: es preferible equivocar el remedio con un diagnóstico correcto, porque se puede corregir. De un mal diagnóstico nunca va a salir el remedio adecuado.

Por ejemplo: si consideramos que solo el círculo rojo se interesa por conocer un plan económico del gobierno, quizás no solo no nos preocupe darlo a conocer. Quizás creamos que no hace falta tenerlo. O si creemos que no interesa nuestro proyecto de reforma laboral, quizás no saldremos a buscar una alianza con la opinión pública para contrarrestar al poderoso lobby sindical y la reforma fracase.

Pero Durán Barba es muy claro en su visión de la comunicación de gobierno: "El tema son realidades, no discursos", dijo en aquella entrevista. Esa fue la clave en la comunicación municipal, en la que el PRO basó su gran éxito: obras y no discursos de inauguraciones nunca concretadas, que sí fueron la regla del ‘relato‘ kirchnerista.

El analista político Sergio Berensztein es ‘el canciller‘ en la troupe de periodistas y analistas de Animales Sueltos que logra 10 puntos de rating a la medianoche debatiendo y analizando política. Hizo con su asociado Eduardo D’Alessio, de D’Alessio IROL /Berensztein, una encuesta preguntando si en las mesas de fin de año los argentinos discutieron de política desde ambos lados de la ‘grieta‘: más del 60% admitió que hubo discordia política en la mesa de fin de año. Eso no incluye a las muchas familias que platicaron de política, pero desde el mismo lado de la grieta.

"La gente sí quiere hablar de política", afirma Berensztein e indirectamente desmiente el diagnóstico duranbarbiano. "Si querés hablar de Marcuse, es obvio que la gente va a cambiar de canal, pero si se debaten con pasión y credibilidad los temas relevantes de la agenda nacional, el público en Argentina está muy interesado".
Para Berensztein, la estrategia comunicacional que le sirvió a Cambiemos para ganar la elección no necesariamente es la mejor para la gestión.

De hecho la política económica para salir de la gravísima crisis fiscal que heredó Cambiemos del kirchnerismo está tardando en mostrar resultados, como fue constatando Mauricio Macri a lo largo de 2016. Las obras en una ciudad se ven el día que se empieza a cavar el pozo. Pero los resultados de una reforma económica gradual solo se ven gradualmente. La comunicación del gobierno debe servir para construir un puente entre esos resultados graduales y la ansiedad del público. También sirve para construir consensos y darles a los indecisos argumentos para contrarrestar la profusa comunicación de los opositores a los que probablemente jamás convenceremos.

La socióloga alemana Elizabeth Noelle-Neumann llamaba a eso en los ‘70 romper la Espiral del Silencio que se genera cuando las opiniones no se expresan y son literalmente tapadas por el adversario, y los ‘nuestros‘ se vuelven cada vez más tímidos para expresarse.

Pero Berensztein sostiene que el gobierno de Mauricio Macri silenciosamente está alejándose del diagnóstico de que la política solo interesa al ‘círculo rojo‘ de periodistas, analistas e influyentes. "La elección de Nicolás Dujovne como ministro y a la vez vocero de las políticas económicas del gobierno es la mejor prueba", explica. Es una buena noticia.

Más notas de tu interés

Comentarios6
Juan Carlos Sánchez
Juan Carlos Sánchez 21/01/2017 09:02:00

El gobierno, lejos de expresar el estado del Estado. Aprendices, los hechos lo confirman. Idem en planes y proyectos clara y eficientemente explicados. Su falta desorienta y desalienta.

Juan Carlos Sánchez
Juan Carlos Sánchez 21/01/2017 09:00:48

Registrado, ¿dónde?

Martin Barba
Martin Barba 20/01/2017 09:51:41

¿Qué obras de la ciudad? excepto las bicisendas y el metrobus, el resto del presupuesto está sub ejecutado y las calles, escuelas y hospitales son un desastre. Pura inauguración mediatica, se vive peor y mas caro que hace nueve años

Luciano Pérez
Luciano Pérez 20/01/2017 03:15:02

A la gente le interesa o no la política, o le interesa al 1%, 30%, o le interesa muy poco o mucho, etc.? Para saber eso se necesitan estudios, no bastan opiniones de analistas o consultores sin un sustento científico

Anibal Dominguez
Anibal Dominguez 18/01/2017 09:59:31

Lo que aburre es la ignorancia de los periodistas que solo insinúan la pregunta y dejan que el entrevistado responda cualquier cosa

Umberto Guglielmone
Umberto Guglielmone 18/01/2017 08:45:07

El futbol es polémica en el bar? Lo mismo la política. Si no se participa (honestamente)... no interesa.