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Luce muy difícil recortar el gasto público de manera amplia y definitiva

Luce muy difícil recortar el gasto público de manera amplia y definitiva

Por un lado, a medida que se desarrollan las negociaciones con el FMI, y por el otro, a medida que las cotizaciones de dólar y tasas de interés en los mercados dejan de dar margen siquiera mínimo para el error, tanto funcionarios como economistas privados se hunden en las cifras presupuestarias a fin de tratar de entrever que gastos estatales pueden ser recortados y cuáles no.

Si se examina la torta de gasto público del primer cuatrimestre de este año, durante el que se erogó cerca del 30% del presupuesto para todo el año, surgen todo tipo de interrogantes. ¿Por qué? Ocurre que el 60% de todas las erogaciones fueron prestaciones sociales, el 16% fueron salarios del sector público, el 11% pagos de intereses de la deuda pública, el 6,5% erogaciones en obras públicas, el 4,5% subsidios y el 2% transferencias a provincias.

Dado este esquema de gasto público, la gran pregunta es por donde se puede meter el bisturí sin causar un verdadero descalabro. Examinemos de menor a mayor. Si las transferencias a las provincias son solo 2% de todos los gastos, no representan ni siquiera el 1% del PBI. Es útil tener presupuestado un monto determinado anual para poder transferir a jurisdicciones que estén en apuros, porque, sobre todo en épocas recesivas o cuando se producen fenómenos climáticos muy adversos pueden producirse desastres económicos que determinen la necesidad de contar con fondos de la Nación como último recurso. Los países desarrollados cuentan con este concepto en sus respectivos presupuestos y es frecuente ver, por ejemplo en Estados Unidos como se giran fondos del presupuesto federal a zonas de incendios, sequías o inundaciones. Estados Unidos es solo un ejemplo de países desarrollados que cuenta con este concepto dentro de su presupuesto nacional.

Vayamos ahora a la cifra de subsidios. Los mismos son cerca del 4,5% del presupuesto y esa cifra ronda el 1,5% del PBI. Son mayoritariamente subsidios a los servicios públicos y ya estaba planeado reducir estos a cero en 2019, aún antes de que se pidiera auxilio al FMI. Si ello ocurre, la cifra de subsidios totales va a reducirse bien por debajo del 0,5% del PBI el año próximo. Cuando ello ocurra, se dará un fenómeno atípico: Argentina se convertirá en uno de los pocos países del mundo en donde el Estado no subsidia absolutamente nada. Los subsidios, como los impuestos, suelen ser materia común en todos los presupuestos del mundo. En nuestro país, ello dejará de ser así el año próximo. Aquí alguien podría argumentar que dentro de las prestaciones sociales - la partida más voluminosa de todo el presupuesto -hay una gran cantidad de subsidios incluidos. Ello es cierto, pero aquí nos referimos a subsidios económicos y no a subsidios sociales. Argentina se transformará entonces en uno de los países en los que ningún sector económico recibe subsidios por parte del Estado.

El siguiente rubro es el de la obra pública. Es el único renglón que representa inversión y no consumo ni gasto público corriente. El 6,5% del presupuesto representa apenas un poco más del 2% del PBI. Cuando la crisis sobrevino, varios economistas ultraliberales sugirieron bajar este rubro a cero. Hacer eso, representa un problema serio: ni siquiera habría fondos para mantener la ya escasa calidad de infraestructura. No hacer obra pública va directo hacia una derrota electoral. A nivel jurisdiccional es fácil advertir qué significa esto: se rompe un caño maestro y no hay fondos para repararlo. Se produce un enorme bache en una avenida y el mismo se eterniza. Si se observa lo que esto significa para una provincia o ciudad, es fácil observar lo que representa para una nación: atraso y decadencia.

El siguiente rubro hacia arriba es el de pago de intereses de la deuda con un 11% del gasto. Este rubro está condenado a subir, dado que aún cuando no se tome deuda nueva, y simplemente se renueven los vencimientos, ello se dará a tasas de interés muy superiores. Además, el presupuesto no incluye la deuda en Lebac, Leliq y pases pasivos del BCRA, cifra que aumenta bruscamente con el incremento de tasas de interés del 26,75% al 40%. Las tasas en dólares que paga el país también están en alza. Las Letes, que hace solo unos meses pagaban el 3% anual, ahora remuneran un mínimo de 4% anual, lo que representa un 33% de aumento en las erogaciones de intereses por la deuda pública. Esto debe llamar la atención, porque lo que hoy es solo 11% del gasto y solo representa cerca del 3% del PBI puede subir con mucha facilidad al 4% o incluso al 5% del PBI, sin incluir otro 4% de déficit cuasifiscal del BCRA con las tasas en 40% anual.

Solo restan dos rubros: salarios públicos, en cerca de 16% del gasto público y prestaciones sociales en 60% del gasto total. Nadie propone despidos masivos de empleados públicos ni recortar asignaciones familiares o el subsidio universal por hijo ni nada por el estilo. No hay nada por recortar en estos rubros.

En síntesis, si bien puede reducirse el gasto público con un ahorro fiscal de 1% del PBI correspondiente a subsidios tarifarios, la misma suma aumentaría como mínimo en concepto de intereses de la deuda pública. No hay manera entonces de reducir el gasto público nominal que no sea atrasando salarios públicos y prestaciones sociales. Hacer esto es prácticamente imposible de manera deflacionaria, o sea bajando a dedo las respectivas partidas presupuestarias. Es por eso, precisamente que la inflación no cede y que el dólar da cimbronazos. Porque la vía de hacer el ajuste del gasto público es la vía inflacionaria. Muy desagradable, claro que sí. Pero la única vía posible de que las cuentas cierren hasta que las cosas estén dadas para estrenar un nuevo plan económico que acabe con la inflación y promueva el crecimiento.

Comentarios9
Mariano Martinez
Mariano Martinez 04/06/2018 12:57:26

Porque no se pueden recortar planes sociales? Es perfectamente viable hacer eso. Ademas de la plata que se manda a esas cooperativas truchas de las "organizaciones sociales" de persico y compañia que lo unico que saben hacer es cortar calles.

Rafael Fano
Rafael Fano 03/06/2018 05:19:47

No veo cómo se va a bajar el gasto público con inflación!

Pablo Rivero Prolongo
Pablo Rivero Prolongo 04/06/2018 12:46:53

En en el presupuesto se contempla inflación del 10 al 12%. La recaudación aumenta al ritmo de la inflación real y los gastos al de la inflación estimada (por ejemplo los sueldos de la administración publica al 15%).

Pablo villalba
Pablo villalba 03/06/2018 02:22:31

Y no, mientras tengamos a Carolinita Refuerte Stanley prometiendo una montaña de dinero a tipos como cebolla Pérsico...

Valeria Sandra Peña
Valeria Sandra Peña 03/06/2018 11:08:51

NO SE COMPRENDE CÓMO SI QUIEREN REDUCIR LA BRECHA FISCAL, EL MINISTERIO DE MODERNIZACIÓN ACOTÓ AL MES DE JULIO LA INCRIPCIÓN DE RETIROS VOLUNTARIOS EN EL ESTADO EN LUGAR DE DEJARLO HASTA DICIEMBRE. QUE ALGUIEN ME EXPPLIQUE. GRACIAS

Beto Pérez
Beto Pérez 02/06/2018 10:01:13

Buena nota pero me parece q los subsidios a los servicios no van a ser cero. Hay mucha tarifa social a diferentes sectores. Eso no creo q cambie. Seguirá siendo subsidiado.

Luis Mattiuz
Luis Mattiuz 02/06/2018 08:01:28

De todas maneras es bueno pensar que : " la gallina llena el buche picando de a un maíz " .

Gerardo Martinez
Gerardo Martinez 01/06/2018 07:55:43

Interesante graziano como siempre

Alejandro Iglesias
Alejandro Iglesias 01/06/2018 11:22:07

Hay que tomar la desición política de bajar el déficit, por pensar en que no duela a alguien en particular le termina doliendo a todo el país

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