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Los salarios cierran 2017 en línea con los resultados de cada actividad

JULIÁN DE DIEGO

JULIÁN DE DIEGO Profesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

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Los salarios cierran 2017 en línea con los resultados de cada actividad

Los acuerdos salariales de los convenios colectivos de trabajo del 2017 comienzan con casos de regresión y de reducción salarial pasando por casos de congelamiento y llegan hasta ajustes que alcanzan o superan holgadamente la inflación. Es por eso que podemos decir que los ajustes se redujeron desde -30% donde se pactaron rebajas en adicionales o en determinados rubros, hasta +30% donde se alcanzaron los récords en actividades muy exitosas.

En rigor, el año 2017 exhibió un espectro nunca visto en la historia de los convenios colectivos posterior al año 1953 después de que se aprobó la Ley 14.250 que los reguló.

Richard H. Thaler, Premio Nobel de Economía 2017 diría que "explorando aspectos cómo la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol afectan a las decisiones de las personas y los resultados de los mercados". "Al incorporar nuevas ideas sobre la psicología humana al análisis económico, ha dotado a los economistas de una mayor riqueza de herramientas analíticas y experimentales para comprender y predecir el comportamiento humano". Este enfoque conductual puede aportar a la economía "un análisis más realista de cómo piensan y actúan las personas cuando están tomando decisiones económicas", lo que ayuda a "diseñar medidas e instituciones que incrementan los beneficios para el conjunto de la sociedad".

Tal vez, con este nuevo ámbito de análisis se puedan explicar conductas tan contradictorias en dirigentes sindicales, empresarios y políticos.

Los acuerdos de productividad de Vaca Muerta y su addenda redujeron los salarios por razones de competitividad no menos de un 30%, y acomodaron los salarios a la caída del valor del barril de petróleo, que sigue sin reaccionar.

En el mismo sentido tenemos los acuerdos de Sancor con Atilra que redujeron adicionales y contribuciones sindicales con ahorros del 25% para atenuar la crisis de la empresa y posibilitar su salvataje.

Otro tanto ocurre con algunos acuerdos de empresa de Smata en los que se modifican las condiciones de trabajo y el paquete de ingresos adecuándolo a un proyecto concreto que demanda rebaja de los costos laborales para que el mismo resulte viable.

Otro escalón de los acuerdos lo representa la UOM en el congelamiento por dos años de los salarios convencionales en empresas de montajes electrónicos de Tierra del Fuego, frente a la necesidad de adecuar los costos, dentro de un contexto que ofrece grandes distorsiones por el alto costo de vida de la región.

El tercer nivel lo ofrecen las empresas y cámaras que han tratado de fijar salarios dentro del contexto de un mínimo común divisor que resulte acorde con la retracción en el mercado, tomando como tope la inflación del año. Este grupo acordó salarios en torno del 20% y le adicionó una cláusula gatillo de ajuste con el IPC correspondiente a 2017 publicado por el INDEC.

El cuarto nivel lo alcanzaron los acuerdos que pactaron ajustes por encima de la inflación, utilizando a veces la cláusula gatillo, en otras, sencillamente, fijando un porcentaje superior a la estimación de comienzos del año de la inflación proyectada.

El quinto nivel lo alcanzaron cámaras o empresas que superaron en mucho los ajustes anuales, y que pactaron condiciones especiales, que los coloca como los grandes ganadores, aún cuando son minoría. Es el caso de algunas de las especialidades de camioneros, o el acuerdo de aceiteros.

Por último tenemos al sector público, que en general se han restringido a los niveles de inflación merced a la cláusula gatillo que nació en el conflicto docente de la provincia de Buenos Aires.

Distinta es la situación de la conducción estratégica del Estado que ha registrado incrementos heterogéneos pero en general superiores a la inflación, o se hicieron determinaciones de ciertos salarios basadas en la captura de ejecutivos de la actividad privada, al punto que no solo se produjeron desfasajes importantes que en algunos casos, que duplicaron la inflación, o que fijaron nuevos parámetros.

En un contexto como el precedente, entramos en el año 2018 donde la pauta oficial que estaba instalada en el 12% y ahora llega al 16%, se plantea el interrogante de si se puede sostener en un espectro de gran amplitud y heterogeneidad tratando de guardar coherencia con la lucha contra la inflación.

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