Los números de la economía empujan, pero hay rezagos de la herencia que todavía pesan

Las señales que emite la economía son favorables, pero no llegan por igual a todos los sectores. Está claro que la recuperación muestra un ritmo cada vez más alto, aunque está lejos de producir abundancia. El dueño de una compañía con balances positivos lo dice de esta forma: "Nos va bien, pero la única forma de hacer negocios hoy es resignando rentabilidad porque de lo contrario te quedas afuera del mercado". El dilema se acentuará el año entrante, cuando la inflación nominal sea más baja y fuerce a hacer trabajar con márgenes todavía más finitos.

Lo que muestran los números grandes es que hay mayor facturación en el comercio y mayor producción en la industria, con un nivel de empleo que muestra repuntes frente a un 2016 malo. Lo que todavía opera con timidez es la inversión. Un banquero reveló que uno de los rubros que más está funcionando en el sector financiero es el leasing, dato que revela que hay vocación para adquirir maquinaria y vehículos. Pero falta que se suba otro escalón.

Entre los factores que frenan este proceso hay algunos que se repiten: los costos laborales, impositivos y logísticos no faltan en ninguna lista. Lo que a veces sorprende es que haya cuellos de botella en materia de infraestructura. Desde una distribuidora de gas reconocieron que le tuvieron que decir que no a empresas de envergadura con planes para ampliar o levantar plantas en el interior porque hoy el transporte del fluido está en un tope y su ampliación no se hace de un día para el otro. Es una de las partes menos visibles de la herencia. En materia de electricidad la disponibilidad aún es limitada. La paulatina conexión de proyectos de generación renovable ampliará la oferta pero para tranquilizar a un inversor que mira al largo plazo todavía falta.

El consumo privado, en paralelo, ofrece pistas menos certeras. Hay más dinero circulando, pero la diversificación de canales dispersa su impacto. No por nada el Indec empezará a sumar a su encuesta a los supermercados mayoristas. El Gobierno quiere mostrar a los empresarios que las condiciones políticas, más allá de que Cristina Kirchner quede arriba en la votación final de las PASO, hoy juegan a favor de una consolidación del modelo gradualista. Las movidas contra los gremios y los jueces sospechados de corrupción cayeron bien. Habrá que ver si alcanzan.

 

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