Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Los nuevos desafíos de la industria de la energía en tiempos de turbulencia

Una semana en Houston, junto a más de 2800 líderes de la industria de la energía –políticos, empresarios, académicos, funcionarios y expertos–, en el Foro IHS Cera Week, el más importante de esta temática en el mundo (el Davos de la energía), me permiten compartir algunas reflexiones sobre lo que ocurre hoy con el principal motor de la economía mundial.
Un año atrás, el presidente de una de las tres petroleras más grandes de Estados Unidos, a quien por entonces le pregunté cómo se posicionaba frente al desarrollo del ‘auto eléctrico’ y su impacto futuro en la industria del petróleo, me respondió: "This is Bullshit" (Eso es una idiotez).
Este año, la conferencia de cierre del Foro estuvo a cargo del creador de Tesla (la automotriz eléctrica pionera de los Estados Unidos), quien utilizó el escenario y esa audiencia, en su mayoría compuesta por petroleros, para anunciar el lanzamiento de la tercera versión de su auto, que llegará al masivo mercado estadounidense a un valor de 35.000 dólares, aproximadamente la mitad que el modelo anterior.
La energía renovable es imparable. Casi la totalidad de los oradores mencionó el tema, ocupando por primera vez un lugar protagónico en la agenda. Algo ha cambiado luego de la XXI Conferencia Internacional sobre cambio climático, cita en París en noviembre de 2015, en la que 185 países decidieron reducir la contaminación. Aún, más allá de los que se manifiestan poco proclives al desarrollo de las energías limpias o verdes (como el propio Secretario General de la Opec, H.E. Abdalla Salem El Badri), no hubo panel, ni conferencista, que no haya hecho referencia al cambio climático y a la necesidad de reducir la emisión de carbono.
Ninguno de los grandes gurúes y líderes allí reunidos habían pronosticado la caída de precios del barril de petróleo que sufrió el mercado durante 2015. Sin embargo, hoy se animan a proyectar el recupero del mismo a partir de 2017. El Director Ejecutivo de la Agencia de Energía Internacional, Fatih Birol, arriesgó incluso una cifra al asegurar que llegará a 80 dólares en 2020.
Ciclos como este hubo siempre pero, en esta oportunidad, la diferencia es que el desmoronamiento del precio del barril fue causado por un factor propio de la industria: la sobreoferta.
"Debiéramos aprender de nuestros errores", advirtieron varios presidentes de las grandes compañías petroleras. No pasa por despedir gente, porque se pierde conocimiento y músculo para una rápida recuperación. Se trata de innovar, invertir en tecnología y optimizar la productividad.
El mundo alcanzará en 2021 una demanda simbólica de 100 millones de barriles día.
Gran impacto produjo el ministro de petróleo de Arabia Saudita. Les habló a los norteamericanos en su idioma: "Estamos decididos a satisfacer la demanda de nuestros consumidores, estamos a favor de la competencia y que sobrevivan solo los eficientes. Estamos a favor de que el mercado fluya y logre su propio balance. ¿Por qué debiéramos intervenir para bajar la producción?". Fue una respuesta a quienes creen que el derrumbe del precio del barril de petróleo lo provoco Arabia Saudita en una declaración de guerra al shale (petróleo y gas no convencional). También sorprendió porque anuncio una importante inversión en energías renovables en su país.
El jueves 25 de febrero fue un día histórico para los Estados Unidos. Se produjo la primera exportación de LNG y así, finalmente, producto de la revolución del shale, la potencia del norte se convirtió en un país exportador. El anuncio despertó un aplauso cerrado del auditorio.
Todos los representantes de la energía de la administración de Obama mostraron a un Estados Unidos defensor del sol y del viento, aún reconociendo que los fósiles van a seguir jugando un importante rol. Por lo cual también enfatizaron que hay que trabajar para que las tecnologías ayuden a minimizar la contaminación por la extracción de petróleo.
Una vez más, el mayor vocero para las oportunidades de la Argentina fue Ali Moshiri, el presidente de Chevron para América Latina y África. Dijo que YPF, Vaca Muerta y la Argentina, tienen un potencial descomunal y que estaba orgulloso de ser parte del primer desarrollo masivo de no convencional fuera de los Estados Unidos.
Definitivamente, la conclusión de la reunión en Houston, es que el mundo de la energía tiene que re-diseñarse (reshaping), para enfrentar los retos del mercado mundial, la incertidumbre creada por el derrumbe de los precios y los de lograr sustentabilidad.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar