Jueves  24 de Mayo de 2018

Los millennials y el fenómeno B

Un par de buenas birras y deliciosas burgers son suficientes para una buena salida con amigos, o sin ellos.

Los millennials y el fenómeno B

Se sabe que a la mayoría de los que pertenecemos a la generación millennial siempre nos gustaron las hamburguesas -desde muy pequeños-, podemos decir que comemos hamburguesas casi desde que nacimos. Pero cuando llegamos a la adolescencia empezamos a acompañarlas con una buena cerveza: “burger y birra”.

Sin embargo no fue hasta hace unos años que este mercado comenzó a crecer y lo sigue haciendo día a día. Cada vez son más las hamburgueserías y birrerías que podemos encontrar en la ciudad de Buenos Aires y alrededores, es más, me atrevería a decir que seguramente la mayoría de nosotros tenemos una de las dos, o quizás ambas, a la vuelta de la esquina o cerca de nuestras casas. ¿Por qué cada vez somos más los millennials que elegimos darnos este tipo de gustos? ¿Cuánto podemos llegar a gastar en una cena así? ¿Con cuánta frecuencia lo hacemos? ¿Dónde se encuentra la mejor hamburguesa y cuántas podemos llegar a comer en una noche?

101 hamburguesas para probar antes de morir

Leandro Volpe tiene 34 años y escribió un libro que se hizo muy conocido entre los millennials. En “101 hamburguesas para probar antes de morir”, Leandro, habla sobre los imperdibles lugares para comer este sándwich. Lugares a los que seguramente varios de nosotros habremos ido más de una vez.

“Lo de las hamburgueserías es un boom, es una tendencia mundial, se siguen las modas de Estados Unidos, como siempre. Es un fenómeno que siempre le gustó a todo el mundo y lo bueno es que hay una opción para todos, además de tener precios competitivos que eso ayuda muchísimo”, dice Leandro.

Para todos los gustos

Cuando se le pregunta acerca de los millennials, Volpe no duda ni un segundo y asegura que es una generación que sabe muy bien qué es lo que quiere: “Tiene gustos muy particulares o muy específicos, son fieles a lo que les gusta. Por ejemplo en una reunión de amigos, las hamburgueserías les dan la posibilidad a cada uno de comer la que quiera, con los ingredientes que más le gusten”. Se puede decir que las hamburgueserías se han ido reinventando o renovando, es decir, además de encontrar la típica hamburguesa con tomate y lechuga, ahora, podemos encontrar cualquier tipo de combinaciones de ingredientes, hasta… ¡hamburguesas vegetarianas!

Hay hamburguesas para todos los gustos

Esta claro que hoy en día nadie se queda afuera: “Si alguien del grupo de amigos es vegetariano, puede comer una hamburguesa vegetariana, los que quieren comer con mucha panceta, se piden con mucha panceta, el que quiere con lechuga y tomate también puede pedirlo y al que le gusta el guacamole, lo mismo. La hamburguesa da la posibilidad de que cada uno se pida lo que quiera, a diferencia de un asado”, afirma Volpe.

Rico, rápido y sin mucho esfuerzo

Pero como si esto fuera poco, la posibilidad de adecuar este famoso sandwich al gusto de cada uno no es el único beneficio que encontramos los millennials, según Volpe, otra cosa por la que se vincula mucho a las hamburguesas con esta generación es por una cuestión de edad y también porque “el millennial suele privilegiar el lifestyle, tener una buena calidad de vida antes que matarse trabajando como hacían antes sus abuelos, y la hamburguesa es algo que es muy barato”. Y fundamenta: “Tenés el mismo costo que comer una pizza, te permite consumir algo rico, variado y gastando poco. Es algo que aunque lo podés comer en tu casa, la mayoría de los millennials lo elige comer afuera ya que son un poco vagos para cocinar. Es decir, no se van a poner a cocinar el pan casero, la hamburguesa casera con un blend, hacer la panceta y las papas fritas. Entonces deciden ir a comer hamburguesas, gastan poco y cada uno elige la que más le pinta”, sostiene.

Sus gustos

“A la que más voy es a Burgertify porque es rica y me queda cerca. Me pido la Piranha Plant con panceta, trae: Queso, panceta, lechuga, cebolla, tomate y una salsa especial. Saldrá $ 180 más o menos”, cuenta el fanático del sándwich. Sin nada de culpa, dice que suele ir a dos hamburgueserías por semana “como mínimo”, que en general va con uno o dos amigos, y a veces lo acompaña su novia. “En cuanto a cervecerías, iré una vez por semana promedio, en grupos más grandes, y no suelo comer nada ya que por lo general, la comida no es la mejor en esos lugares”. Cuando va, toma entre una o dos pintas si es que sabe que después va a ir a otro lugar. “La otra es ir después de cenar el fin de semana y ahí sí, salen tres, cuatro, cinco, o lo que de”, concluye.

Hablan los millennials

Catalina tiene 21 años, vive en Rosario, Santa Fe. Estudia arquitectura y no trabaja. “Si voy a una birrería a la noche y todavía no cené, salvo que pida una pizza para compartir, suelo pedir una hamburguesa de esas estilo gourmet”, cuenta. Asegura que come allí una vez al mes y cuando lo hace, usualmente pide la hamburguesa que tiene tomate, lechuga y jamón. “. Ya no suelo pedir con cheddar y panceta como la mayoría, ya que lo comí tanto que me empalaga”, confiesa.

La cerveza completar el como "b+b"

Según la futura arquitecta, si el plan del día es ir a tomar unas birras y a comer una hamburguesa, el lugar se elige de acuerdo a la cerveza que ofrece y no por la hamburguesa. “La comida es la que acompaña a la cerveza. Nunca digo: ‘Vamos a cenar’ y me pido una cerveza, la cena la como con agua o gaseosa. En cambio si decido ir a tomar unas birras con amigas, ahí sí pedimos alguna cosita para comer”. Sus birrerías predilectas son: Antares, Asgardian y “si queremos tomar cerveza Patagonia vamos a Olaf”. No todo es birra…también está el maní: “Si vamos a las 8 de la noche no comemos mucho, si vamos más temprano nos comemos unas papas y si vamos más tarde ya es hora de la cena, pero definitivamente siempre tiene que haber algún maní o algo para picar como nachos o alguna papita”, insiste.

“Si estoy apurada y tengo que comer algo rápido, casi siempre voy sola a alguna hamburguesería o con amigas de la facultad. A tomar una birra voy con amigas sí o sí, nunca iría sola, quedaría muy mala onda”, cuenta entre risas. Se queda pensando y con una sonrisa pícara dice “También suelo ir con chongos… en el momento que los tengo, ahora no me estaría pasando. Si algún chico te invita a hacer algo, te invita a tomar una cerveza, fija. Mucho mas descontracturado que ir a cenar”.

Catalina y sus amigas se deleitan “por lo menos” una vez por semana con una cerveza, aunque según cuenta la estudiante: “Siempre dependiendo de cómo estemos con la facultad y los tiempos”. Si están en el horario de happy hour, se toman dos pintas o más: “Una pinta cuesta un poco más de 100 pesos y en el happy hour podés llegar a tomar dos por ese precio o comprás una pinta por la mitad. Si estoy fuera del horario de happy hour, me tomo una sola”.

Ignacio tiene 22 años, estudia administración de empresas en la UADE y trabaja como analista financiero en Accenture. “A la hamburguesería que más voy, aunque no es mi favorita, es Perez H ya que me queda cerca del trabajo. Dice que se pide la hamburguesa que tiene cebolla caramelizada, doble cheddar y panceta. Asegura que el precio de la hamburguesa sola, sin las papas y bebida, es de $ 155. Aunque cuando come en el lugar, se pide el combo por lo que el precio que paga es más elevado. Dice que va una vez por semana “por lo menos” y cuando lo hace, va con amigos del trabajo o amigos de la facultad.

“Cuando voy a una birrería, me suelo pedir una o dos cervezas. Casi siempre alguna nueva para ir probando un poco de todo. Nunca me fijo cuánto cuestan pero calculo que estarán entre 100 y 200 pesos” dice Ignacio. Al igual que a las hamburgueserías, va con amigos y lo hace una o dos veces por semana. Cree que es una buena manera de cortar la rutina, distenderse y pasar un buen rato. “Hay días que la ciudad es un caos y necesitas parar, esos son los momentos en los que es esencial una buena birra”, concluye.

Guido tiene 26 años, estudió la carrera de contador en la UCA, tiene un master en Economía de la misma Universidad y trabaja en Mercado Libre. Cuenta que va muy seguido a Willamsburg y a Carne cuando de comer hamburguesas se trata. “En Williamsburg suelo comer hamburguesa de cerdo con huevos, panceta y cebolla caramelizada. Ahí como solamente una hamburguesa y siempre le agrego batatas y coca light o agua sin gas”, dice.

En Carne la historia es otra… “Acá van variando sus hamburguesas con el tiempo aunque siempre está la fija que tiene carne de res. En Carne me suelo comer dos hamburguesas ya que son mucho más chicas, siempre acompañadas de huevo, panceta y cebolla. Nada de lechuga y tomate ya que no me gustan”. Los precios de las hamburguesas que consume Guido, rondan los 300 pesos (el combo: la hamburguesa con papas fritas y bebida). “En Williamsburg, cada uno puede armar una hamburguesa con los ingredientes que quiera, en ese caso te cobran un adicional”, explica.

Tadeo de 22 años, no trabaja pero estudia abogacía en la UBA y confiesa que va “bastante” a comer hamburguesas: “Si tengo que elegir una hamburguesería entre todas, esa es The Burger Company. Todas las hamburguesas que hacen ahí son únicas pero la que me pido yo, tiene doble carne, cheddar, pepino, cebolla crispy y la famosa salsa secreta”. No sabe cuáles son los ingredientes de esa salsa pero esto no parece importarle mucho ya que, según cuenta: es deliciosa.

Cree que el precio de dicha hamburguesa es de $ 280 aproximadamente, con papas y algo para tomar. “Cuando voy a comer una burga con amigos, vamos una vez al mes y nos comemos una cada uno, a pesar de eso, no somos tan gordos”, dice, mientras se ríe.

El precio es otro de los factores de la elección

Con respecto a las birrerías, Tadeo cuenta que depende con quién y qué día va, pero casi siempre suele tomar dos pintas. Puede ir con amigos o con alguna chica a la que invite a salir. Concluye explicando que prefiere ir a tomar una birra antes que ir a comer una hamburguesa: “Necesito por lo menos ir una vez por semana, aunque a veces son más”. Casi siempre toma cerveza artesanal, prefiere la Porter (negra), IPA o Honey, “Depende las ganas o lo que coma”. Al igual que Catalina, sostiene que tiene que haber algo para picar en la mesa mientras se toman las cervezas.

Fausto tiene 24 años, estudia administración de empresas en la UBA y trabaja en la parte administrativa de una consultora. “No tengo una hamburguesería fija sino que con mis amigos vamos buscando alguna que no conocemos y vamos probando para ver qué onda”.

Si bien Fausto no frecuenta ninguna hamburguesería en particular ya que le gusta ir variando, reconoce que tiene una hamburguesa predilecta: “La verdad que la que más rica me pareció hasta ahora es la de Williamsburg, tiene un pan muy rico pero sólo fuimos una vez ya que vamos cambiando para poder conocer nuevas”. Los ingredientes que no pueden faltar: “La hamburguesa para mí siempre tiene que tener doble carne o ser la más grande porque cuanto más grande es, la puedo disfrutar por más tiempo. Con cheddar, bacon -obvio- y si se puede le agrego tomate. La acompaño con unas papas con cheddar y bacon, para mí eso es infaltable si voy a una hamburguesería”. Al igual que la mayoría, Fausto elige ir con sus amigos: “Aunque con la facultad y el trabajo, no tenemos mucho tiempo, pero cuando vamos,  lo disfrutamos a full”, dice. Cada vez que van a comer a una hamburguesería gastan aproximadamente $ 250.

Fausto cuenta que con las birrerías pasa lo mismo: van probando diferentes lugares para conocer distintas opciones e ir degustando nuevas cervezas. “Yo tomo la birra clásica, la común, la verdad que no soy de dar muchas vueltas con eso, no soy de arriesgarme mucho en ese tema”, explica. Asegura tomar no más de dos birras en una noche y agrega: “Si la birrería tiene cocina, pido papas con cheddar y si no, con unos maníes también soy feliz”. A fin de cuentas, cada vez que va a una birrería, Fausto gasta entre 200 y 300 pesos.

B+B=B+B (Burguer + Birra = Bueno + Barato)

Es cierto que hoy en día no es fácil comer bien o tomarse unos buenos tragos con un presupuesto de entre 200 y 300 pesos, pero cuando de hamburguesas o cervezas se trata, eso es posible. Los millenialls somos felices con eso y entra dentro del presupuesto del que podemos disponer. Además, por el mismo precio, tenemos un lugar para distendernos, pasar un buen rato y relajarnos. La burger y la birra, generalmente vienen acompañadas de lugares muy atractivos, música y muy buen ambiente. A pesar de todas las críticas que recibimos, podemos decir que no necesitamos mucho para una buena salida.
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