Los mercados quedan a merced de la guerra comercial China - EE.UU.

El día viernes pasado, luego de una nueva e infructuosa reunión de los negociadores de ambas partes, el presidente Donald Trump anunció que -a partir de septiembre próximo- un adicional de u$s 300.000 millones de importaciones chinas (sumadas a un 25% ya existente para otros u$s 250.000 millones) serían gravadas con un arancel del 10%; cubriendo de esta manera el 100% del flujo comercial del gigante asiático hacia EE.UU. Como era de esperar, la represalia china no se hizo esperar: a primera hora del día de ayer sus autoridades no sólo devaluaron el yuan un 1,6% (llevando su valor a 7,05 por dólar, el nivel más bajo desde 2008), sino que también ordenaron a las compañías estatales interrumpir las compras de productos agrícolas de EE.UU.

La reacción de los mercados globales ha sido de libros de texto. En efecto, las nuevas "agresiones" aumentaron la incertidumbre geopolítica, con el consiguiente aumento de la aversión al riesgo, lo cual –a su vez- dio lugar al llamado "flight to quality" ("vuelo hacia la calidad"); esto es, la búsqueda de refugio hacia los mercados más seguros: bonos del Tesoro de EE.UU., dólar, yen y oro. De esta manera, se produce una salida de capitales de los mercados considerados más riesgosos, los cuales -de inmediato- sufren una fuerte "fuga de capitales" que afecta en general a valores bursátiles, bonos de deuda y monedas. Lógicamente, en general, el impacto más fuerte se produce en los mercados emergentes; los cuales, al presentar mayores vulnerabilidades macroeconómicas que los desarrollados, son considerados de mayor riesgo.

Una vez más, este esquema de "flight to quality" produjo un tembladeral en los mercados con fuertes caídas en bolsas, monedas y bonos (especialmente emergentes); así como también en commodities. La contracara de este peligroso escenario fue la suba en los refugios de seguridad. Nuestro país no escapó al fenómeno; en efecto: lo sintieron el dólar, la Bolsa y el riesgo país.

Un comentario final. Si la guerra comercial, iniciada por el presidente Trump hace más de un año- no logra recomponerse, entonces sus efectos negativos serán cada vez mayores-; con todas las consecuencias que ello implica. La decisión del Departamento del Tesoro de los EE.UU. de anoche, de clasificar a China como manipuladora de su moneda, ya es un paso en esa dirección.

Tags relacionados