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Los legisladores dejan entrar agua a un barco que ya viene con sobrepeso

Los legisladores dejan entrar agua a un barco que ya viene con sobrepeso

El senador Miguel Angel Pichetto es uno de los legisladores más hábiles del Congreso. Sus años de experiencia y la distancia que mantuvo con el kirchnerismo le permitieron conservar el rol de interlocutor eficiente entre los distintos sectores que tiene el peronismo en la Cámara Alta y el Gobierno. Pero ayer cometió un desliz cuando aseguró que en el fondo la ley que impulsó la oposición en el Congreso para retrotraer y limitar los aumentos de tarifas era un "mensaje político" para el Gobierno. El Poder Legislativo está en todo su derecho de contrastar y marcar diferencias con las políticas oficiales. Pero falta a su tarea si al tratar de encauzar un problema, termina creando otro de similar magnitud.

Pese a haber sido distribuido a lo largo de tres años, el sendero de normalización tarifaria fue intenso. Su objetivo era corregir doce años de congelamiento. Se lo objetó y demoró en 2016, pero nadie puso sobre la mesa una alternativa que combinara todos sus objetivos: llevar los precios de la energía de manera gradual a un valor de mercado, recomponer los ingresos de las concesionarias para modernizar la infraestructura y reducir la carga de subsidios para bajar el rojo fiscal.

El mensaje del Congreso es que el déficit pasa a ser secundario: la propia Oficina de Presupuesto del Legislativo estima un costo de más de $ 55.000 millones (para el Ejecutivo será el doble). Si el mercado no financia ese rojo, como se insinuó en el nacimiento de la reciente crisis cambiaria, entonces diputados y senadores de la oposición están dejando como única instancia viable el acuerdo con el FMI, que también critican.

Las provincias representadas en el Senado, que prestan el servicio de electricidad, subieron la tarifa sin remordimientos durante años y hoy están dispuestas a que el Estado vuelva a subsidiar a los porteños con recursos que son de todos.

Lo que hace la ley, en definitiva, es quitar un tapón y dejar que entre más agua al barco en el mismo momento en que el buscamos sacarla. Para la física y la economía, el resultado de esta acción es obvio. Para la política, no.

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Comentarios1

Capullo, Frente al abismo hasta los más guapos reculan. Si cae este gobierno queda solo el abismo, frente a esto, las poblaciones se disciplinan o se suicidan. Solo imaginá que vuelvan los peronistas. Sería una guerra civil. ¨rubenardosain.wordpress.com¨