Los imponderables que cambian el escenario global

El 5 de marzo de 2007 en una nota publicada en El Cronista, decíamos que "la situación mundial en la interacción entre variables políticas, económicas, estratégicas, tecnológicas, climáticas y de salud, pueden estar teniendo más riesgos de lo que en primera instancia parece, dado que la combinación de varios de ellos aumenta en el promedio la probabilidad de ocurrencia que cada una tiene por separado".

Tomaba como base de esta afirmación el estudio que había sido presentado dos meses antes en el Foro Anual de Davos, que reúne a las personalidades con poder de decisión e influencia en el mundo, sobre los "riesgos" que enfrentaba el mundo.

Cuatro eran a los que asignaba mayor probabilidad de ocurrencia, diciendo que ella estaba entre 10 y 20%:

1) Un shock en los precios del petróleo.

2) Un aterrizaje "brusco" de China, a ambos los que adjudicaba un costo económico de entre 250 billones a un trillón de dólares.

3) Con el mismo nivel de probabilidad de ocurrencia, mencionaba un colapso de la infraestructura de Información crítica (los sistemas de computación e Internet).

4) El desarrollo de enfermedades crónicas en países desarrollados, pero que en caso de darse, tendría un costo económico más bajo, de entre u$s 50 y u$s 250 billones.

Con un nivel de ocurrencia de entre el 5 y el 10%, estaban otros cuatro riesgos:

1) Un colapso global de los mercados de activos (en el que tendría importancia los valores inmobiliarios de Estados Unidos), con un costo superior al trillón de dólares.

2) Crisis desatadas por estados "fallidos" -como podría ser el caso de un fracaso de Estados Unidos en Irak-, a los que se asigna un costo de aproximadamente 50 billones de dólares.

3) Acciones del terrorismo internacional.

4) Fallas en la proliferación de armas de destrucción masiva, cuyo costo sería entre los 10 y los 50 billones de dólares en ambos casos.

Con una probabilidad de ocurrencia entre el 1 y el 5% el estudio establecía como riesgos globales:

1) Una oleada de retroceso de la globalización, cuyo costo sería mayor al trillón de dólares.

2) Una pandemia, como la aviaria, que se extendiera por el mundo, que podría costar aproximadamente otro trillón de dólares.

3) Una caída fuerte en el precio del dólar, que costaría cerca de 250 billones de dólares.

4) Una crisis derivada del cambio climático como un gran tsunami que se expandiera por el mundo.

5) Que se extendieran enfermedades crónicas en países en desarrollo, cuyo costo se estima entre los u$s 50 y 250 billones.

Al año siguiente en 2008, estallaba una crisis global que provocó una recesión mundial, que encuadraba exactamente en uno de los riesgos "intermedios", a los que asignaba un probabilidad de ocurrencia entre 5 y 10%: "Un colapso global en los mercados de activos (en el que tendría importancia los valores inmobiliarios de los Estados Unidos) con un costo superior al trillón de dólares."

De los trece riesgos, era uno de los tres a los que adjudicaba un perjuicio económico mayor (un trillón de dólares). El riesgo había sido previsto con exacta precisión: el colapso global de los mercados de activos, fue precipitado por la crisis de los valores inmobiliarios de los Estados Unidos y el costo económico fue enorme como se había previsto.

El imponderable que irrumpe en el inicio de 2020, mundializándose, es la pandemia del coronavirus. En este estudio de 2007, estaba previsto en el tercer grupo, por su nivel de ocurrencia: entre 1 y 5%, pero también con gran precisión: "Una pandemia, como la aviaria, que se extendiera por el mundo, que podría costar otro trillón de dólares".

Era la estimación de mayor valor económico, junto con el colapso global en los mercados mencionado y otro que estaba en el grupo de menor probabilidad de ocurrencia: la pandemia (las dos que se dieron). Como dije a comienzos de 2007, el problema no era el porcentaje de probabilidad que se asignaba a cada uno, sino la suma de probabilidades en conjunto, que hacía lo más probable que alguno de ellos tuviera lugar. Además, produciéndose uno (pandemia), se genera otro (shock de los precios del petróleo) y otro parcialmente (desglobalización).

Tomando como base un estudio tan viejo como el presentado en Davos 13 años atrás, de los 13 riesgos mencionados entonces, cuáles son los que hoy tienen más probabilidad de ocurrir en mi opinión:

1) "Un colapso de la infraestructura de información crítica (los sistemas de comunicación e Internet). Los cambios en esta área han sido enormes, pero el concepto creo que es hoy aún más vigente que entonces. El "Big Data", la "Inteligencia Artificial", las grandes compañías tecnológicas (como las conocemos hoy), las "Criptomonedas". No existían entonces. Hoy son los estados, los que pueden utilizar,- o utilizan ya,- este instrumento en su pugna por el predominio global.

2) "Una crisis derivada del cambio climático como un gran tsunami que se extendiera por el mundo". Pienso que de los mencionados, un riesgo al que hay que prestarle atención. Las fotos de un Antártida verde, con el creciente deshielo, plantea la posibilidad de un aumento del nivel de las aguas que afecte las zonas costeras provocando electos que se mundialicen. Al comenzar 2020, están sucediendo algunos hechos que pasan desapercibidos por la concentración de atención en la pandemia, como la actividad creciente de volcanes en Indonesia, o el superciclón que amenaza las zonas costearas de India y Bangladesh. En este caso, deriva de la inacción de los estados.

3) Me permito incluir un riesgo, que no estaba contemplado en los treces presentados en 2007, porque es un fenómeno nuevo: el estallido de un conflicto entre las grandes potencias por el control del espacio, en dos campos concretos: la carrera por llegar primero a la luna y a marte, en un marco de explotación económica de los recursos naturales del espacio y acciones para derribar satélites del antagonista, lo que podría causar inmensos daños. En este tercer riesgo, son los estados los protagonistas.

El mundo tiene hoy como prioridad evitar una nueva pandemia y ello es lógico, como se la está viviendo con enorme intensidad. Pero es probable que los nuevos imponderables sean diferentes a los que ya sufrimos y ello resulta fundamental cuando se intenta conjeturar para evitarlos, neutralizarlos o atemperar sus efectos con anticipación.

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