Los gobernadores peronistas tienen sus propias razones para ayudar a Macri

El Gobierno tendrá hoy un horizonte de relativa tranquilidad, después de que el Congreso termine de sancionar -en el transcurso de la madrugada- el Presupuesto 2019. Se trata de la llave maestra del acuerdo con el FMI, ya que su articulado contiene las medidas fiscales necesarias para cumplir la meta de déficit 0. Es probable que dentro de trece meses la variación final no sea la prometida.

Pero la realidad es que si bien el cumplimiento estricto de esta cifra es relevante para asegurar la continuidad de los desembolsos, la elección presidencial antepone otras urgencias. Mauricio Macri aceptó usar su margen para subir algo el gasto porque entiende que sin una recuperación mínima de los salarios será imposible desactivar la conflictividad social. Y si eso no sucede, el proceso político entra en riesgo y la estabilidad económica también.

Esta mirada no es exclusiva del Gobierno. Los gobernadores y una parte de la oposición acompañarán esta ley porque también hay compromisos asumidos con normas complementarias, que generan un beneficio para las provincias. Si la ruptura del bloque que comanda Miguel Angel Pichetto no altera demasiado el número de votos que requiere Cambiemos en el Senado, es porque si junto al Presupuesto no se vota la enmienda del Consenso Fiscal, las provincias tendrán que empezar a bajar impuestos, como se comprometieron en otra ley votada un año atrás. Y eso les generará un costo fiscal. No es ese el único beneficio: el Ejecutivo aceptó financiar el déficit de las cajas previsionales no transferidas a la ANSeS, a partir de enero de 2019. También habrá otras subas de impuestos que generarán mayor recaudación coparticipable. En definitiva, no solo Macri necesita estabilidad económica.

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