Los empresarios quieren un gobierno como el de Néstor, pero creen que tendrán uno como el de Cristina

El entusiasmo que mostraban los empresarios por un cambio de timón a partir de diciembre se empezó a desvanecer la semana pasada cuando el oficialismo anunció que la fórmula era Scioli-Zannini.

Si bien se sienten más cómodos con un triunfo de Mauricio Macri, la realidad es que hoy tienen en cuenta dos situaciones adversas. La primera es que Daniel Scioli aventaja al hombre del PRO en las encuestas, y en segundo lugar que consideran que el gobernador bonaerense, si gana, conducirá el país marcado por el estricto control del kirchnerismo, que luego de conformadas las listas, lejos del fin de ciclo parece más vivo que nunca. Al frente de Renovador de Sergio Massa ya no lo consideran una opción presidenciable.

"Si teníamos dudas, este panorama es uno de los peores en cuanto a esperar un cambio", dijo un importante industrial que promete hablar y mucho del tema electoral mañana en la reunión de comité de la Unión Industrial Argentina (UIA). "Es peor porque Macri o Scioli era más o menos parecido, pero esto es la continuidad de Cristina, de La Cámpora, no de Néstor", intentó explicar.

El empresario se refiere a que durante el gobierno de Néstor, la Argentina no paró de crecer y lo hizo a tasas chinas, mantuvo los superávits gemelos, la inflación controlada, triplicó las reservas y logró una renegociación de la abultada deuda externa que permitió descomprimir los compromisos de pagos. Pero con Cristina la historia fue distinta, al menos para el empresariado. Se perdieron los superávits gemelos, las reservas comenzaron a caer, subió el gasto público y los precios tomaron una espiral que colocó a la Argentina dentro de los países con mayor inflación.

Tampoco los empresarios se imaginan una "lluvia de inversiones" con Macri, pero sí la posibilidad de volver a girar divisas libremente, arreglar con los fondos buitres para volver al mercado de capitales convencional, sin enfocarse tanto en China o Rusia como socios comerciales. Ahora, si el que gana es Scioli-Zannini, todo esto está puesto en duda nuevamente.

Sin embargo, a pesar de los problemas de la economía, y de la incomodidad que les genera el oficialismo, los hombres de negocios creen que tal situación no le jugará en contra a Scioli. Quienes están con esta premisa consideran básicamente que los argentinos llegarán a las elecciones con trabajo y plata en el bolsillo.

Un dato a tener en cuenta es tal vez un reciente informe de la consultora Economía & Regiones, fundada por el actual titular del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio (nieto). Dice que "en un año de elecciones presidenciales el Gobierno intenta revertir la pérdida del poder adquisitivo experimentada por distintos sectores en 2014 generando aumentos de salarios, jubilaciones, salario mínimo y planes sociales. El conjunto de políticas gubernamentales va a lograr una mejora del poder adquisitivo de todos los sectores económicos en los meses previos a las elecciones".

Los datos no son menores. De hecho, la mayoría de los economistas ve un repunte en el consumo para el segundo semestre. Y esta situación está avalada, entre otras cosas, porque además de las subas en los planes sociales y las jubilaciones, los trabajadores empiezan a recibir los aumentos de salarios producto de las paritarias.

Sin embargo, no todo es color de rosa. El kirchnerismo tal vez montó una estructura política difícil de vencer, pero los problemas económicos existen: la suba de los costos de producción y la inflación, por nombrar algunos, ponen en duda si los aumentos de ingresos de los trabajadores y jubilados, no sólo los últimos sino los logrados durante todo el kirchnerismo, se quedarán para siempre o serán insostenibles en el largo plazo.

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