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Los convenios colectivos pueden fomentar inversiones e impulsar la reforma laboral

JULIÁN DE DIEGO

JULIÁN DE DIEGO Profesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

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Los convenios colectivos pueden fomentar inversiones e impulsar la reforma laboral

La ley no crea empleos, los convenios colectivos tampoco, sin embargo, pueden fijar reglas que mejoren las condiciones para fomentar la inversión, y con ello, el crecimiento y desarrollo económicos, que son la única fuente de creación de empleo genuino y de buena calidad.

La crisis económica global golpea a los países centrales y obviamente también afecta a Latinoamérica como lo reflejan los informes del Foro de Davos y el último informe de la OIT con crecimiento del desempleo, la precarización del trabajo a través de contratos irregulares o a término, y la crisis del contrato de tiempo indeterminado de mediano o de largo plazo.

La prédica de Donald Trump en su asunción al cargo de Presidente de los Estados Unidos respecto de la prioridad de la creación de empleos ‘de calidad‘ demuestra que nadie está exento del avance de la desigualdad, incluyendo la problemática de la automatización de todos los procesos bajo la influencia de las nuevas tecnologías.

En el encuentro de Davos resultó claro que se escucharon muchas voces a favor del rumbo en el que está ahora la Argentina, aún cuando se esperan más y mejores evidencias frente a ciertos avances del populismo endémico. En cualquier caso, en materia laboral se destacaron dos críticas centrales, la conflictividad sindical y el cuadro crítico que presenta el alto costo laboral con baja productividad y con muy alta litigiosidad.

Otra señal de la crisis es el anquilosamiento de las normas regulatorias.

Existen 277 artículos vigentes de la Ley de Contrato de Trabajo, de los cuales solo se utilizan en forma clara y efectiva 47. La Ley de Jornada fue creada en 1929 (Ley 11.544) y de ella solo rigen 4 artículos de un total de 12. La Ley Nacional de Empleo 24.013, de 160 artículos rigen solo 43. La Ley de Asociaciones Gremiales de 67 artículos, solo operan 26 artículos. Otro tanto se puede decir de la Ley de Riesgos del Trabajo, de la Ley de Convenios Colectivos, y del régimen de Obras Sociales. Resulta claro además, que la CGT y los sindicatos en general resistirán cambios legislativos de fondo, con la ventaja de contar con suficientes adhesiones en el Parlamento como para oponerse a cualquier cambio.

En este contexto los capitanes de ultramar tomaron la posta de los gremios petroleros y avanzan en una reforma de los convenios que introduzca las nuevas formas de organizar el trabajo y el aporte de las nuevas tecnologías en la medida que generen mejores horizontes en materia de empleo.

Muchas actividades pueden crecer y desarrollarse como Vaca Muerta solo y únicamente sin tienen un costo laboral competitivo y niveles óptimos de productividad.

Hechos estos enunciados generales, que puede hacer un convenio para contribuir a estos objetivos centrales, de crear las condiciones para que se favorezcan las inversiones y con ello que se pueda crear empleo genuino.

Un ejemplo es el contenido en el artículo 196 de la Ley de Contrato de Trabajo, que fue revolucionario en su momento.

En dicha norma se establece que la reducción de la jornada máxima legal solamente procederá cuando lo establezcan las disposiciones nacionales reglamentarias de la materia, (que no se han dictado aún) o por vía de una estipulación particular de los contratos individuales o por vía de los Convenios Colectivos de Trabajo. Estos últimos podrán establecer métodos de cálculo de la jornada máxima en base a promedio, de acuerdo con las características de la actividad, como ocurrió en Minera Lumbrera, en Barrick, y en Freddo, Parque de la Costa, en Toyota y otras. (Artículo sustituido por art. 25 de la Ley N´ 24.013 B.O. 17/12/1991). En otros términos, la norma permite, a través de los convenios colectivos establecer regímenes de jornada adecuados a cada actividad o empresa, con la única condición de que se respeten en promedio los topes legales, y en su caso, los descansos diario y semanal. Este capítulo solo, tiene un sinnúmero de aplicaciones funcionales, adaptadas a las nuevas formas de organizar el trabajo, y a las nuevas tecnologías.

Los requerimientos de la competencia global y la demanda de la crisis económica también global imponen a los actores sociales terminar con las acciones especulativas y asumir la responsabilidad de los cambios en forma inmediata.

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Comentarios2
Matías Exequiel
Matías Exequiel 27/01/2017 12:29:57

Porque no cuenta el gordito como tiene a los empleados en su estudio... eso es lo que quieren replicar en el país

Umberto Guglielmone
Umberto Guglielmone 24/01/2017 08:23:08

Pienso que es un círculo vicioso: el empleado tiene bajo rendimiento, el empleador paga menos; el empleado holgazanea, el empleador le retacéa sus derechos; el empleado... Veremos cómo se sale...