Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Los ajustes tarifarios tendrán que ser calculados con precisión de relojero

El Gobierno tiene que definir en breve el primer aumento de tarifas eléctricas del año. Tal como quedó establecido después de las audiencias que habilitaron los reajustes del 2016, hacia adelante habrá dos variaciones, una por semestre. Se trata de una operación casi de relojería, ya que esta vez el número va a tener que cumplir varios objetivos. El principal es que no provoque un salto en el índice de precios.

En su primera entrevista como ministro, Nicolás Dujovne señaló que uno de sus aportes iba a ser opinar puertas adentro sobre cómo distribuir los ajustes de precios relativos, ya que impactan sobre el déficit fiscal y la inflación. Dicho en otros términos, con el aporte de Hacienda la Casa Rosada tendrá que armar un cronograma de aumentos para que la variación mensual del IPC no supere 1,5% mensual.

En el caso del costo de la energía, el valor que deberá fijar el ENRE también tiene que cubrir otros dos objetivos: que haga sostenible el plan de inversiones requerido a las empresas, y que no desequilibre los subsidios que debe pagar la Nación a todos los que tienen tarifa social.

El Gobierno ya no tiene la necesidad de aplicar aumentos de 300%. De hecho, según los cálculos que el propio Dujovne hizo como economista en 2016, si la suba es de 30% el impacto en el índice sería de 0,3%. El problema es que la inflación core, aquella que excluye los precios regulados, todavía sigue alta: para el Indec, en diciembre llegó a 1,7%. Esa cifra genera un arrastre importante para enero, mes en el que el Ejecutivo finalmente habilitó el aumento del precio de los combustibles.

Este combo es la razón por la cual analistas e inversores esperan para 2017 una inflación más alta que el Gobierno. La contracara es que en sus presupuestos las empresas están calculando ajustes salariales de entre 22 y 25%, levemente superiores a la variación de precios proyectada, lo que favorecería una mejora del consumo.

Más notas de tu interés

Comentarios2
Emilio Gaviria
Emilio Gaviria 19/01/2017 08:39:25

No somos relojeros suizos, en el mejor de los casos chambones. Cálculo habitual de la inflación, gobierno a la baja, los demás a la suba.

Alberto Maffei
Alberto Maffei 18/01/2017 02:37:11

Roguemos que con el 25% emparde a la inflación.