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¿Llegó la hora de la salud?

Nadie puede dudar que la tecnología hoy es tanto un medio como un fin, parte absolutamente indivisible de las soluciones a nuestros problemas. Y un viaje de ida, una plataforma de la que resulta imposible bajarse.
En la época de la Internet de las Cosas nos familiarizamos con conceptos tales como la Inmediatez, la Conectividad, la Integración o las Redes que atraviesan nuestra cotidianeidad facilitando y agilizando procesos tan básicos como tomar un colectivo, pagar una boleta vencida de un impuesto, estudiar a distancia o simplemente coordinar una espontánea reunión de amigos.
¿Será que a todo mercado le llega su UBER?
Sin embargo, nos resignamos y hasta justificamos cuando tenemos que llevar el recibo de haberes para que un médico nos atienda o cuando tenemos que mandar un "fax" o acercarnos personalmente a la oficina de la obra social para que nos autoricen la orden para una resonancia magnética.
Pareciera como que los argentinos nos manejamos con naturalidad en escenarios dicotómicos, con asimetrías marcadas, y fluimos entre los celulares 4G, Netflix y el wi-fi gratuito en las plazas por un lado y el tener que llevar un certificado de supervivencia todos los meses para cobrar una jubilación por el otro.
En la IV Revolución Industrial es imprescindible y sano que la Salud (valga la redundancia) se adapte y modernice. Por eso celebramos los recientes anuncios del Plan Universal de Salud del presidente Macri que apuntan a ampliar el acceso a la salud a la totalidad de la población de nuestro país.
Qué bueno sería administrar mejor los escasos recursos que disponemos para cada vez más prevenir en vez de curar!
Podría salvar vidas el hecho de contar con un DNI que identifique nuestro tipo de sangre en caso de accidente o que le permita al médico del SAME saber en el momento si somos alérgicos a algún medicamento.
Pero también podríamos detectar inmediatamente si a un adulto le recetan remedios pediátricos o si se pagan más camas que los pacientes realmente internados en un hospital. Incluso, la nueva Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías de Salud podría facilitar la información para que se pudiera planificar mejor y optimizar la inversión. Porque la frazada siempre es corta y porque no se puede mejorar lo que no se mide.
Qué bueno sería poder incluir en el sistema a ese 40% de la población que hoy no goza de los privilegios que sí dispone el sistema privado de salud!
Parafraseando a Cambiemos Sí, se puede, Sr. Presidente! Esa visión (que Ud tiene y nosotros compartimos y para la cual trabajamos todos los días) es hoy una realidad al alcance de nuestras posibilidades como país. Esta vez no se trata de ir a la estratósfera para llegar en 1 hora y media a Japón, tampoco de un tren bala, ni siquiera del soterramiento del Sarmiento. Esta vez, creanmé, la solución está mucho más cerca.

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