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Llegó el momento de sincerar las pymes

Llegó uno de los principales vencimientos del blanqueo, en que las pymes, emprendedores y pequeños ahorristas deben ‘sincerarse’ y depositar el efectivo del colchón abriendo una cuenta especial y dejando depositado ese dinero por 6 meses (salvo que lo utilicen para compra de bienes registrables).
Ahora la incógnita es saber si las pymes, los emprendedores y los pequeños ahorristas están preparados para sincerarse. ¿Están las garantías dadas? ¿Las pymes están teniendo rentabilidad suficiente para afrontar los costos fiscales que se vienen post blanqueo? El contexto argentino está preparado para que luego del blanqueo se comience a vivir en una economía ‘más normal’ o en un par de años volveremos a sincerarnos.
Es una realidad que el sinceramiento que propone la Ley 27.260 es ‘barato’ comparado con el de otros países, es flexible porque permite sincerar todo bien o crédito susceptible de valor económico e incluso la OCDE propuso a los países cooperantes desarrollar amnistías fiscales con el fin de ordenar a los ‘desordenados’ y comenzar a convertirse en economías trasparentes.
Por otro lado ya se comenzó a hablar de ‘sinceramiento contable’ teniendo en cuenta que durante 12 años nunca se reflejó el efecto de la inflación en los estados contables argentinos con sus consecuentes desvíos, provocando que la información se encuentre desvirtuada o fuera de la realidad económica.
Ahora la nueva incertidumbre es: ¿no deberíamos acompañar con un sinceramiento reconociendo los altos costos laborales que tiene una pyme y que no le permite generar trabajo genuino? ¿No deberíamos sincerarnos y aceptar que somos uno de los países con mayor gasto público en el mundo (y no precisamente por tener inversiones sino alto gasto corriente)? ¿No deberíamos sincerar que la presión fiscal actual es desmedida y que el único fin es recaudar para afrontar ese gasto publico inmenso? ¿No deberíamos sincerar que el impuesto a los ingresos brutos y sus inexplicables retenciones y padrones es totalmente anticompetitivo y nocivo para la economía? ¿No deberíamos sincerar que las pymes tienen costos de logística que las hacen menos competitivas? ¿No deberíamos sincerar que los bancos al parecer hacen lo imposible para que las pymes no accedan a los créditos con trabas burocráticas? ¿No deberíamos sincerar que las tasas crediticias para las pymes son de las más altas de la región? ¿No deberíamos sincerar que se pretende bancarizar la economía cuando las tarjetas de crédito cobran comisiones exorbitantes? ¿No habría que sincerar que se deben subir la tabla del impuesto a las ganancias? ¿No habría que sincerar que no existe al día de hoy voluntad de aumentar los desactualizados valores del monotributo?
La mayoría de las pymes saben y entienden que el sinceramiento fiscal es positivo, no solo por Argentina sino por los regímenes de información tributarias que ya se aprobaron a nivel mundial y es un puntapié para comenzar a emprolijar la economía pero a su vez les cuesta confiar (basándose en la historia argentina) si este y/u otros gobiernos van a ‘cazar en el zoológico’.
Las políticas de estado deben acompañar a este sinceramiento para crear las garantías de tener un contexto inter no estable y confiable a largo plazo y que no termine siendo un blanqueo más en el cual los únicos que se benefician son los que nunca cumplieron.