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Liderar el propio cambio en un mundo con incertidumbre

La Argentina está transitando un desafiante proceso de pasar de una economía basada en el mercado interno, que funcionó hasta el 2015, a una que busca integrarse al mundo a través de una apertura progresiva y selectiva en función de sus posibilidades y las nuevas oportunidades.

En mayor o menor medida y dependiendo del sector económico de que se trate, el país estuvo protegido situación que consolidó una tendencia caracterizada por un bajo nivel de competencia y escasa inversión. La consecuencia esperable fue el deterioro del nivel de competitividad de las empresas que tenían un mercado local cautivo y previsible. Por otro lado el alto nivel de inflación que se fue acelerando en el último lustro produjo, como ocurrió cada vez que la economía argentina se cerró y entró en ciclos de alta inflación, ineficiencias en el sector privado que ahora empiezan a quedar en evidencia y que, por lo tanto, requieren atención urgente en la medida que se va recuperando la normalidad.

El gobierno tiene la misión de restablecer las principales variables macroeconómicas y financieras del país como también de crear condiciones estructurales de competitividad en línea con los estándares mundiales.

Pero lo que sí no depende del Estado es mejorar los procesos internos de las empresas para que puedan ser más competitivas y eficientes a la hora de pulsear en los mercados mundiales.

Éste es el desafío que tiene ahora el sector privado nacional en un escenario de cambios permanentes impulsados por factores económicos propios de la globalización pero también por cuestiones políticas como las medidas del nuevo gobierno estadounidense que encabeza Donald Trump.

El paradigma de negocios a escala planetaria como lo conocemos empieza a virar y por eso es fundamental tomar decisiones a tiempo anticipándose a los movimientos antes que sea tarde.

Este desafío para la dirigencia empresarial argentina tiene distintas dimensiones pero básicamente se centra en los siguientes ejes que, a su vez, están interconectados:

La necesidad de repensar permanentemente las estrategias de negocio de mediano plazo y largo plazo.

La revisión de los modelos operativos actuales.

La adaptación de las plataformas tecnológicas a la luz de las tendencias globales.

La comprensión y adecuada aplicación de cambios regulatorios para converger a estándares globales.

Actualizar la estratégica de negocios sobre los ejes mencionados es el camino para poder hacer frente a los complejos desafíos que impone este nuevo mundo.

Las empresas argentinas deben poner urgente foco en mejorar su competitividad si quieren sobrevivir o crecer a partir de las oportunidades de los mercados internacionales que parecen ingresar a un tiempo de reformulación de los vínculos comerciales entre países y bloques.

Y es importante que el Estado y las empresas privadas definan conjuntamente cuales son los sectores, productos y servicios a través de las cuales la Argentina está en condiciones de competir con éxito para concentrar allí el esfuerzo creativo y financiero.