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Las responsabilidades de las nuevas oportunidades

Nos encontramos transitando un mundo lleno de avatares, fascinantemente vertiginoso en cualquiera de las facetas desde donde se lo mire, con un dinamismo inusitado en algunos aspectos, sobre todo en el plano de las relaciones internacionales, con marcados cambios de ciertos paradigmas que merecen reflexiones profundas.
Nuestro país por supuesto no está fuera de ello y debe intentar acoplarse, de manera paulatina e inteligente, focalizando y fortaleciendo sus ventajas relativas, las cuales son mucho más amplias en la actualidad que las que caracterizaron las épocas del reconocido modelo agroexportador.
Por las condiciones naturales de nuestro suelo y por el abismal crecimiento global de la población en las últimas décadas, es evidente que no podemos permitirnos prescindir de ello; muy por el contrario, nos ubica en un lugar de privilegio, así como también en la responsabilidad de tener que encontrar alternativas de mayor amplitud para lograr un crecimiento sustentable y parejo, con desarrollo social, cultural y ambiental, acorde a los objetivos de nuestra propia Carta Magna (cfr. arts. 41 y 75 inc. 19 de la CN, entre otros).
Por otro lado, la existencia de países avanzados acercándose a límites extremos de presión fiscal (mayor al 40% en muchos casos) empieza a mostrar ribetes de cierto rechazo social, y no es un atrevimiento a esta altura pensar que en realidad los aparatos estatales, salvando por supuesto la distancia de las causas que explican los movimientos independentistas de fines del siglo XVIII, se han convertido en una carga difícil de sobrellevar para sus habitantes.
Cuando se destierra la idea de que los capitales no pueden estar ocultos y mucho menos para esconder dinero proveniente de delitos, es equivocado mirar con prejuicio a aquellos países que poseen atractivos sistemas fiscales. Fuera de los temas políticos, el Brexit es ejemplo de ello, y aparece como impertinente -al menos desde lo técnico- que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hubiera llegado a catalogar, en memorándum interno según recientes versiones periodísticas, que rebajar más los impuestos a las corporaciones ‘podría convertir a Gran Bretaña en un tipo de economía como la de un paraíso fiscal’ (está en estudio reducir a 15% la tasa corporativa).
Mientras tanto, en nuestro país, atrae la atención el régimen de sinceramiento fiscal y moratoria. La importancia de la medida es innegable como también lo es el particular momento de su aparición, por lo que el foco en estos meses estará indudablemente centrado en su evolución. Pero por lo que se expuso antes, y porque además gran parte del mundo aparece como maniatado por esquemas rígidos de sensibilidad extrema y de alta política, es que a nuestros ojos surgen nuevas oportunidades para la Argentina. El éxito dependerá de no agotarnos en el quehacer cotidiano, y en mostrar cuanto antes medidas concretas de mediano y largo plazo que estén a la altura de las circunstancias.

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