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Las nuevas tecnologías y la productividad mejorarán el empleo y los ingresos

Imagen de JULIÁN A. DE DIEGO

JULIÁN A. DE DIEGO  Profesor Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

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El presidente Mauricio Macri y su equipo vienen pregonando cambios sustantivos en la educación con salida laboral de cara a las nuevas tecnologías, y la necesidad de mejorar la productividad para compensar el alto costo laboral de Argentina frente a los inversores internacionales.

Ambos recursos contribuyen a mejorar el empleo, la empleabilidad y los salarios reales, y a que resulte atractivo invertir en nuestro país con una tasa de retorno razonables y con un riesgo país acotado.

El déficit de profesionales secundarios terciarios y universitarios vinculados a la informática, a la robótica, a la ingeniería electrónica o a la ingeniería de sistemas merece un plan nacional de incentivación, tanto en IT como en todas las áreas de producción, de servicios y de investigación. Todos los profesionales que surjan de estas especialidades tendrán inexorablemente trabajo bien remunerado.

En esa síntesis se presentan importantes desafíos que se constituyen en esenciales desde ahora hacia el futuro:

- 1. Todos los convenios colectivos que discutan aumentos salariales deberán partir de un intercambio basado en mejora de los costos y en nuevos objetivos de productividad y de producción, que generen un nuevo costo más competitivo para las empresas locales, y en igualdad de condiciones con los inversores extranjeros

- 2. La negociación de salarios en el contexto de la inflación con recesión (stagflation o estanflación) fue una irracional carrera entre la escalada de los precios y los aumentos para preservar el poder de compra del dinero, mientras que el futuro está ligado a mejorar los ingresos reales, derrotando el flagelo de la inflación, y por ende, disputando la participación del ingreso de los trabajadores en función de los resultados que se obtengan en cada industria o servicio, sea en la calidad, en el costo de producción, en cantidad y en productividad;

- 3. Las causas y los efectos de la caída de la productividad son fundamentalmente el ausentismo, sobre todo aquel proveniente de actos simulados o de abuso de certificaciones médicas apócrifas o falsas, y de los conflictos individuales y colectivos que interrumpen el normal desarrollo de la producción, entre ellas por actos asamblearios, por protestas y sobre todo, por efecto de reclamos inter-sindicales (entre dos o más sindicatos en pugna). Es en virtud de ellos que habrá que establecer acuerdos entre las partes llamados de ‘autocomposición’ que establecen procedimientos para prevenir en forma anticipada la eventualidad de un conflicto (status quo ante) y con ello, que se abran instancias negociales y de diálogo sin que comiencen las acciones que generen daños a las partes;

- 4. Si bien no se deben premiar deberes básicos como es la asistencia y puntualidad, uno de los recursos convencionales progresistas sería la de fijar un porcentaje de los ajustes al cumplimiento de ciertas reglas de presentismo, a cuyos fines se establece un incentivo o premio por asistencia y puntualidad perfectas;

- 5. Los premios al resultado de la producción de bienes o servicios son más difíciles de implementar en cada uno de las empresas en función de acuerdos por actividad, sin embargo, se pueden establecer porcentajes de aplicación en cada empresa, que luego se operarán con acuerdos según las particularidades y especificidad de cada unidad de producción;

- 6. Innovación, reciclado, reformulación de las operaciones y de los negocios, informatización de todos los sistemas, requiere de la adaptación de categorías, nuevas posiciones relativas a las nuevas tecnologías, con descriptores y salarios diferenciados en orden a las nuevas funciones y operaciones, junto a las nuevas formas de organizar el trabajo, todo dentro de la negociación de los convenios colectivos a fin de sustituir las normas arcaicas que inclusive en muchos casos, cayeron en desuso.

El futuro inmediato depende de que nuestros recursos humanos cuenten con mejor nivel de educación general, mejores programas y contenidos orientados hacia los nuevos conocimientos y a las competencias que requieren las nuevas tecnologías con salida laboral.

El despertar de la Cuarta Revolución Industrial llega a la Argentina y los argentinos deben estar en condiciones de aprovecharla y lograr que el nuevo mundo esté a disposición del hombre y no a la inversa.

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Comentarios3
09/11/2016 08:52:50

Hay que educar para el conocimiento, para los servicios. En el humanismo. Para que el hombre sirva al hombre. Los bienes deben mejorar la calidad de vida y los hombres no deben correr detrás de los bienes. Es necesario un urgente cambio en la educación...

Rodrigo Martinez
Rodrigo Martinez 09/11/2016 11:51:06

Mientras se siga castigando la productividad con impuestos como ganancias... solo un ñoqui va a querer pagar la usura con plata que no gano.

Umberto Guglielmone
Umberto Guglielmone 09/11/2016 07:56:50

Su opinión me parece lúcida, sin embargo, no le parece que el trabajo desaparecerá ante la revolución tecnológica? Digo, si ya hay inteligencias artificiales e impresoras 3d que prácticamente materializan conceptos ¿Qué le queda a los humanos?