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Las ‘nuevas DJAI’: solución para suba de precios

El nuevo régimen de administración de las importaciones argentinas persigue el doble propósito de desactivar las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) y continuar ‘protegiendo’ la industria argentina y el trabajo nacional.
Por un lado se creó el ‘SIMI’ o Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones como una especie de plataforma informática sobre el cual se tramitarán las Licencias de Importación, aceptadas por la OMC y utilizadas durante muchos años por nuestro país, incluso poco antes de ser reemplazadas por las poco previsibles DJAI.
Dentro de la legislación internacional se distinguen las Licencias Automáticas (LA), cuyo plazo de aprobación es de 10 días hábiles, de las Licencias No Automáticas (LNA), que requieren un análisis más riguroso por la autoridad y su aprobación puede demorar hasta 60 días.
Para darle mayor fluidez al comercio aunque sin descuidar aquella buscada protección, se optó por establecer Licencias Automáticas para las mercaderías ‘menos’ protegidas, que representan una gran parte del nomenclador -aunque no del total importado- y para el resto Licencias No Automáticas. Es decir, se restablecieron los viejos ‘Certificados’ para importación de grupos de mercaderías sensibles como bicicletas, textiles, tornillos y afines, neumáticos, etc. Aunque con una metodología más ágil por ser completamente electrónica.
Bajo este esquema y ya sin el cepo cambiario, ahora se sabrá que las observaciones sobre las SIMI se deben a razones fiscales, previsionales o -en aquellos casos con Licencia No Automática- de protección al comercio, y que nada tienen que ver con restricciones de divisas.
Con todo esto, productos que en las últimas semanas han registrado incrementos significativos de precios y para los que solo se exige Licencias Automáticas ya no tienen restricciones salvo las sanitarias para su importación. En la medida que los precios internacionales lo permitan, cortes de vaca, cerdo y pollo podrían ser importados sin objeción alguna por parte de la Secretaría de Comercio, con el fin de aumentar la oferta y reducir sus precios internos.
Lamentablemente los consumidores argentinos no pueden esperar lo mismo con otros rubros tan diversos como motocicletas y bicicletas, juguetes, pelotas, neumáticos, pañales e incluso una gran gama de repuestos para máquinas, que han quedado bajo la tramitación de Licencias No Automáticas y la obligación de cumplir con normas de seguridad de cuestionada efectividad.
¿Se puede vivir eternamente bajo este esquema? Sin dudas que no. A medida que el país vuelva al circuito internacional de crédito, retorne al crecimiento y pierda el miedo a la competencia internacional, y confíe en únicamente en mecanismos de protección admitidos por la OMC como las medidas de salvaguardia o antidumping, podremos imaginar una economía con menor cantidad de distorsiones y burocracia, verdaderas barreras para mejorar nuestra competitividad.