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Las consecuencias del fallo de Servini de Cubría

La Constitución Nacional establece que los presidentes duran en su cargo cuatro años; pero no dice cuándo se deben iniciar los períodos. La historia registra diferentes fechas para ello, sobre todo teniendo en cuenta que, después de cada gobierno de facto, el inicio de los diferentes periodos presidenciales democráticos se produjo en diferentes momentos.
Sin embargo, desde 1994, en la disposición transitoria Nro. 9, referida a lo que terminó siendo el segundo mandato de Carlos S. Menem, se dispuso que se iniciaría el 8 de julio de 1995 y que terminaría el 10 de diciembre de 1999. Por lo tanto, esta norma transitoria, unida al Art. 90 de la Constitución Nacional (que establece la duración del período presidencial), dan fundamento constitucional al día ‘10 de diciembre’ como fecha de inicio de los periodos presidenciales.
Ahora bien, el período presidencial se inicia, dentro del día 10 de diciembre (cuando el presidente electo presta el juramento ante la Asamblea Legislativa), y termina, cuatro años después, en el momento en el que presta juramento el presidente elegido para el próximo periodo.
Sin embargo, la jueza Servini de Cubría, en la causa iniciada por el flamante presidente Macri, dispuso que el período presidencial se inicia a las 0 hs del día 10 de diciembre, aunque aclarando que la posesión del cargo se adquiere con el juramento. Por lo tanto, el polémico fallo tiene diversas y extrañas consecuencias que paso a analizar.
La decisión judicial de Servini de Cubría, generará, cada cuatro años (entre las 0 hs y el momento del juramento del día del recambio presidencial), una situación de acefalía no contemplada por la ley actualmente vigente, pero que, de no ser modificada, por analogía será necesario aplicar. Según dicha norma, ante una situación de acefalía transitoria, debe hacerse cargo de la presidencia el Presidente Provisional del Senado, o el de la Cámara de Diputados o el de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Además, otra consecuencia de la resolución judicial citada, será que, durante ese lapso, el presidente provisional en ejercicio no contará con ministros que avalen cualquier decisión que sea necesario tomar, ya que el gabinete del gobierno saliente habrá cesado, y aún no habrán asumido los ministros del gabinete entrante. Al respecto es necesario destacar que, según la Constitución Nacional, para que los decretos presidenciales tengan validez, requieren la firma de, al menos, un ministro.
Asimismo el fallo comentado impide que, en el futuro, los presidentes puedan desarrollar su mandato por la totalidad del período para los cuales fueron elegidos, ya que se verán inhibidos de ejercer el poder durante las horas que transcurren desde el comienzo del 10 de diciembre (en el que asumen el cargo), hasta el efectivo juramento.
Por su parte es un error aplicar, a los periodos presidenciales, el modo de contar los plazos previstos en el Código Civil, ya que éste es un conjunto de normas que regulan las relaciones entre privados, y por lo tanto no es aplicable al funcionamiento de las instituciones de gobierno, para lo cual existe el derecho público. Significa que, un período presidencial, no tiene por que comenzar a la hora cero del día en el que está previsto el juramento, sino precisamente cuando él se presta.
De cualquier modo, como la sentencia de Servini de Cubría no será apelada, el propio Mauricio Macri deberá tener en cuenta que, si es reelegido en el año 2019, no podrá ejercer el cargo entre las 0 hs del 10 de diciembre de dicho año, hasta que preste nuevo juramento. En el futuro, ante un segundo mandato, y para evitar problemas, sería bueno que los presidentes reelectos vayan pensando en prestar juramento a la media noche (es decir, a la 0 horas del 10 de de diciembre en el que deban iniciar el segundo periodo.

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