La vida modo pandemia permanente

Salvo algunos países que actuaron en forma negligente o sospechosamente tarde, la mayoría de las naciones viven esta crisis preocupadas, principalmente, por la salud.

El mundo no estaba preparado para algo como esto. Los Estados fuertes están haciendo gala de su poderío tratando de salvar las papas y algunas vidas. Lo que sí está claro es que va para largo y, como todos sabemos, la asistencia pública no puede seguir para siempre.

Nadie sabe hacia dónde nos conduce la pandemia económica. Algunos arriesgan que será en forma de U: caemos, derrapamos un rato y rebotamos. Para otros será en forma de L: caemos y derrapamos para siempre. También en forma de I, que sería la más grave.

Sumidos en el pánico, los países emiten moneda a mansalva, el llamado dinero Helicóptero. En este sentido, los bancos centrales y la Fed no paran de darle a la maquinita: para que tengan un ejemplo de la magnitud de la emisión, la primera economía del mundo, EE.UU., emitió en poco más de una semana la módica suma de 6.5 Billones de dólares. Para comparar esta cifra podríamos tomar como referencia que en 2019, ese país cobró por impuestos 3.5 Billones, suma nada despreciable como recaudación. Y esto recién empieza.

Así también el BCE, al mando de Cristine Lagarde, prepara una emisión de medio billón de Euros. Al lado de la FED parece poco, pero no lo es. Cada vez que se emite esa cantidad, dinero va a parar algún lado y siempre en los años posteriores los bienes aumentan de precio, ya sea por inflación o por demanda.

A ciencia cierta estamos haciendo puré las monedas que, como vemos, tendrán un escaso valor una vez que no movamos de este punto y miremos en retrospectiva.

Dicho esto, me gustaría adentrarme en el tema del Mercado Inmobiliario en Argentina. Hace rato que viene golpeado por las crisis financieras que pasamos en los últimos años, la falta de crédito y demás componentes que todos conocemos. Estamos asistiendo a un reseteo de los valores, aprovechando el momento para cuando el mercado se acomode, lo haga a una realidad más ajustada.

Ahora no hay precio. Siempre que por alguna razón no se puede transaccionar. No hay precio, pero eso no significa que los inmuebles no tengan valor. Algunas mentes sutiles pensarán en compras de oportunidad con rebajas de un 50%. Lamento decirles que eso no va a suceder. Lo que sí es probable es que, pasando a la siguiente fase en modo pandemia permanente, haya una racionalización de los precios de oferta. Además es la oportunidad para hacerlo y transparentar los valores reales de mercado.

En países como el nuestro, que no están apalancados con crédito hipotecario, las transacciones se realizan en efectivo y a la hora de vender no existen muchos apurados.

La conclusión sería que juntar en ladrillos es una forma de resguardar el valor de los bienes y mantener hacia el futuro una mirada solida.

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