La única opción es un gran consenso político, social y productivo

Es conocida la situación por la que atraviesa la industria nacional, con epicentro en las pymes, a partir de la caída de las ventas por el achique estrepitoso del mercado interno; la falta de condiciones para la competitividad internacional que no permite equilibrar el escenario a través de las exportaciones; el alargamiento e incluso ruptura en las cadenas de pago; la inflación dolarizada de los costos; y un financiamiento con tasas de interés en niveles récord en comparación con el mundo.

Este escenario reflejado con una marcha por la Industria Nacional -y al que se llegó a partir de erradas decisiones de gobierno-, fue alertado durante todo este proceso por Industriales Pymes Argentinos (IPA), no sólo con señalamientos y reclamos sino que esa advertencia se basó en la presentación de propuestas para no llegar a una crisis que podía haberse evitado.

Los empresarios pymes creemos que el Gobierno actuó de manera negligente, pero lejos de buscar disensos insistimos en la necesidad de implementar un diálogo constructivo que permita la sobrevida de las fábricas y un impasse en la constante pérdida de puestos de trabajo en la industria.

El país atraviesa por un momento de fuerte inestabilidad y la resolución del conflicto no está en las herramientas financieras. La suba de tasas de interés y el incremento de la deuda para agrandar las reservas del Banco Central no rindieron frutos. Es claro que el conflicto está centrado en la falta de confianza que tienen los mercados en la evolución del país en términos económicos, debido a los pagos que deberá enfrentar desde el 2021 y por la baja capacidad de generación propia de divisas ante una estructura productiva en pleno desarme.

Por eso es urgente conformar una mesa de consenso que esté integrada por todos los sectores -políticos, sociales y productivos- para poder demostrarle al mundo una unidad que logre cierta estabilidad, y desde ese punto fundamental darle previsibilidad a la actividad.

Quedó demostrado que las medidas del Banco Central no funcionaron correctamente, generaron desconfianza, le quitaron una proyección certera a la formación de los precios, y no pudo imponer un marco para avanzar sobre las reformas necesarias. Las decisiones fueron erróneas por no tomar las medidas correctas basadas en la realidad.

Es importante señalar que un plan de gobierno siempre debe contar con un acuerdo con todos los sectores para que se cumplan las medidas tomadas. Incluso, y a pesar que estamos inmersos en un año electoral, debemos esquivar esa discusión cuando pensamos en un acuerdo amplio. Es urgente enfrentar la crisis durante los próximos seis meses.

La situación para el sector formal de la economía se complica cada vez más. Si aumenta el dólar, aumentarán las tasas. Por tanto, la previsión de costos de las Pymes se trasladará a los precios. A partir de la economía dolarizada en términos energéticos, los incrementos en el sector seguirán el mismo ritmo que la divisa estadounidense, en un círculo vicioso imparable. Ese escenario diluirá cualquiera de las medidas bienintencionadas del Gobierno, como los beneficios de los descuentos de cheques.

Hoy la industria necesita confianza y previsibilidad, con un costo que se pueda calcular dentro de seis meses. En la actualidad es inviable realizar ventas a 60, 90 o 120 días sin saber cuál será el valor de la energía en ese mismo lapso, por ejemplo.

Con todo este escenario, es imprescindible aplicar un shock de estabilidad con medidas estratégicas para contener la inflación de los costos por el próximo semestre y detener así el éxodo de empleados del sector que generó pérdida de puestos de trabajo de calidad y su consecuencia en la pobreza.

Es importante acudir a la sensibilidad política y acompañar decisiones fundamentales para la industria, como lo viene sosteniendo el IPA:

1. Pesificación y congelamiento del precio de la energía por seis meses.

2. Control de importaciones

3. Que exista financiamiento productivo a tasa subsidiada para las pymes que generen valor agregado.

4. Eliminación de retenciones a exportaciones.

5. Bajar el pago de los aportes patronales a todo el sector productivo.

6. Declarar la emergencia fiscal para las pymes

Hoy se trata de que al Gobierno le vaya bien para tener elecciones dentro de un marco de institucionalidad que garantice el proceso. Es justamente desde el Gobierno de donde tiene que surgir la iniciativa. Proponemos pensar una Argentina para los argentinos.

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