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La sensación térmica de la inflación también puede administrarse

El Indec deberá informar mañana el dato oficial de inflación de marzo. Los augurios no son buenos. Los consultores privados registraron aumentos de entre 2,3% y 2,8% para los precios de Capital Federal. Aunque la ponderación del ente estadístico permita llegar a una cifra unas décimas menor, lo más probable es que quede encima de 2%.

Aunque los analistas ya saben que tienen que computar el impacto de las subas de tarifas y de otros precios regulados, quien aguarda con más ansiedad la noticia es el Banco Central, que tiene que resolver -casi en simultáneo- si ajusta o no la tasa de referencia.

El relevamiento del mercado subió la expectativa de inflación anual a 21%. En el organismo monetario creen que esa brecha se debe, en buena medida, a la percepción de que el objetivo político de no enviar señales de enfriamiento de la economía en un año electoral pesará más que el cumplimiento de la meta de inflación. Cerca de Federico Sturzenegger creen que esa lectura subestima su independencia.

El BCRA ya ajustó su política a través de las Lebac (empujó su tasa 200 puntos) y podría ensayar algún gesto adicional en el corredor de tasas que muestre su preocupación. Para que ello suceda, debe pesar más en el análisis interno el componente inflación núcleo que el de precios regulados. Al directorio lo esperan dos días de deliberaciones.

El dato que proporcione el Indec también es esperado en la Casa Rosada, que esta semana reabrirá los canales de diálogo con la CGT. Algunas paritarias grandes podrían llegar a firmarse en torno a 22%, una cifra que también podría darle anclaje a la pulseada con los docentes.

Al Gobierno le conviene que haya un aumento del salario real, porque si no logra una mayor tracción del consumo su objetivo de crecimiento de 3,5% se volverá aún más lejano. Lo extraño es que tiene datos para volcar a su favor la sensación térmica de este debate, pero su deseo de mostrarse prescindente (aunque no siempre lo sea) no lo ayuda.

La paritaria que firmó comercio, por ejemplo (la más grande del sector privado), fijó aumentos de 20% en dos tramos. Pero según el Estudio Bein, si se compara la variación nominal sin sumas fijas que tendrá el sueldo a fin de año contra diciembre de 2016, da 28,4% contra un IPC esperado de 21%. Está claro que no hay política eficiente sin una comunicación que la muestre como tal.

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