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La partida está por comenzar

El 2016 ha sido un año de transición. No solo en lo político sino también en los negocios. A pesar de que el segundo semestre se está haciendo desear, todos sabemos que es cuestión de tiempo: cuando comience, nadie está dispuesto a quedarse afuera. Aunque ninguno haya invertido mucho dinero en desarrollar nuevos negocios, muchos se han abocado a prepararse para jugar en un nuevo entorno, con reglas más claras y transparentes.
Repasemos. Salvo en el mes de abril, en el resto del año las ventas a valores constantes (suponiendo una inflación del 35% al 40%) fueron inferiores a las de 2015, de acuerdo a información provista por el Indec. La actividad industrial de los primeros once meses de 2016 con respecto al mismo período del año anterior muestra una disminución del 4,9%.
En síntesis, el 2016 se ha caracterizado por la cautela: tratar de mantener las posiciones y corregir los desfasajes organizativos. Todos quieren estar preparados para lo que sabemos va a ser un año muy movido en lo político y también en los negocios.
Muchos han armado planes de negocio, ajustado sus procesos, revisado sus estructuras de gastos y preparado su gestión comercial para un despegue que está a la vuelta de la esquina. Y el que no, está viendo cómo aprovechar las vacaciones para ajustar las clavijas.

Lo positivo que viene

Varias medidas van a impactar positivamente. La primera es el sinceramiento fiscal, ya que gran parte de lo recaudado se va a volcar para pagar a los jubilados. Esto generará un aumento significativo del dinero circulante, lo que se traducirá en aumento de las ventas y el consumo, en especial indumentaria y calzado.
Por otro lado, la inyección de más fondos en la obra pública comenzará a reactivar el sector de la construcción, muy golpeado en este año que pasó, acompañado de las empresas de insumos (aberturas, revestimientos, grifería, etc).
Otras medidas que se vienen y están en plena discusión son las vinculadas a la ‘equidad fiscal’, consistente en diseñar un sistema impositivo, sencillo y de fácil comprensión para los empresarios, que promueva la inversión en proyectos de mediano y largo plazo.
En ese sentido, vale indicar, como síntesis, que la presión tributaria pasó del 23,1%, en 2004, al 32,4% diez años más tarde, marcando una clara pérdida de rentabilidad y de posibilidad de contratar más personal.
Pasadas las Fiestas, los balances y análisis de lo que pasó, ya todos tienen la mira puesta en este 2017 que está comenzando. Y, más allá de ajustar los gastos, que fue una de las herramientas para salir airoso de un año complicado, es hora de planificar y pensar en nuevos negocios.
La mayor parte del empresariado está de acuerdo en que la economía se va a reactivar durante 2017. No sabemos si será enero, febrero o marzo, pero ya todos se están acercando a la línea de largada. El Estado promete unas vacaciones cortas y de mucho trabajo, y el mundo de los negocios está impaciente. Hay que estar atentos: la partida está por comenzar.

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