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La oposición al blanqueo

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MARCELO ZLOTOGWIAZDA  Economista y periodista

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Alberto Abad, Oscar Aguad, Eduardo Amadeo, Esteban Bullrich, Eugenio Burzaco, Gustavo Lopetegui, Martín Lousteau y Federico Pinedo, tienen dos cosas en común. La más notoria y actual es que han sido elegidos por Mauricio Macri para ocupar cargos muy relevantes en el Poder Ejecutivo, en el Legislativo y en la diplomacia.

Lo segundo que los une es haber firmado un petitorio contra el blanqueo que el kirchnerismo impulsó en 2008. Todos ellos, junto a varios otros dirigentes importantes como José Manuel De la Sota, Roberto Lavagna, Javier González Fraga, Alberto Rodríguez Saa y Felipe Solá, entre otros, respaldaron la carta compromiso que por entonces se publicó en Internet en el blog Noalblanqueodecapitales.blogspot.com, y que decía: "Todos nosotros coincidimos sin fisuras en rechazar el blanqueo de capitales y en asumir el compromiso de recurrir a todos los esfuerzos individuales y colectivos que estén a nuestro alcance para garantizar que, de aprobarse las normas que está proponiendo el gobierno nacional, quienes se acojan a los beneficios del blanqueo de capitales sean susceptibles –de por vida– de seguimiento administrativo, acción judicial y castigo legal, además de plena publicidad de los nombres y montos ‘blanqueados’.

Además de encabezar la lista por el orden alfabético, el que llevó la voz cantante de la campaña fue Abad, que acababa de alejarse del gobierno tras una disputa con el entonces titular de Aduana, Ricardo Echegaray: "Estuvimos seis años trabajando junto a 20.000 empleados de la AFIP para crear una nueva cultura tributaria. Pero esto que se anunció va en la dirección contraria. Rompe con las reglas del pacto social y fiscal, y alienta una conducta antisocial ya que castiga al que cumplió y favorece a los que violaron las leyes", declaraba Abad.

Alfonso Prat Gay no figura en esa lista. Pero fue uno de los que más cuestionó al segundo blanqueo que el kirchnerismo lanzó en 2013. Como jefe del bloque de diputados de la Coalición Cívica-ARI, el actual ministro de Hacienda afirmaba: "Se le está otorgando un traje a medida a los evasores, más atractivo aún que el blanqueo de 2008, porque es sólo para los que tienen dólares y no le pedimos nada a cambio". Y agregaba: "Al que está fuera de la ley se le pone la alfombra roja para que no pague impuestos a la AFIP‘.

¿Serán esos antecedentes los que explican por qué el miércoles pasado el viceministro Pedro Lacoste y el secretario de Finanzas Luis Caputo dijeran que dentro del programa de financiamiento del gobierno no está contemplado el blanqueo, contradiciendo las versiones de que se venía un anuncio inminente? Versiones que estaban basadas en palabras que el propio Presidente había dicho en ámbitos privados, y que incluso Abad había insinuado públicamente.

¿O será que alguien advirtió que un eventual nuevo blanqueo podría encender una vez más la inflamable e impredecible lengua de Elisa Carrió?, que en el debate por el blanqueo del 2013 había dicho: "Hay gente cautiva de los impuestos y gente liberada de pagar impuestos. Los primeros son los trabajadores y jubilados que pagan ganancias, y los otros son un montón de personas que sacan su dinero del país a Colonia y vuelven con su dinero blanqueado sin pagar ningún impuesto. Esto es terrible desde el punto de vista de la justicia impositiva".

¿O será que Jaime Durán Barba o algún asesor de imagen aconsejaron archivar la idea para evitar que se la asocie con el escándalo de los Panamá Papers y vuelva a poner en foco las salpicaduras que mancharon al Presidente, a Néstor Grindetti, a Pablo Clusellas y a varios otros macristas?

¿O será que van a esperar al 9 de mayo próximo, para ver si entre los accionistas, directivos, representantes y apoderados de las más de 200.000 compañías off shore que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación va a publicar ese día como un nuevo capítulo de los Panamá Papers, aparece más información comprometedora? ¿O será que lo que anteayer Lacoste y Caputo descartaron desde Hacienda va a ser igualmente anunciado desde la AFIP por Abad?

Es lo que está esperando con ansiedad mucha gente. Los Panamá Papers y la seguidilla previa de revelaciones sobre listas de personas que esconden dinero en guaridas fiscales (Hervé Falciani-HSBC, Hernán Arbizu-JPMorgan, Luxleaks, etc.) han puesto nerviosos a fugadores que dormían tranquilos pero que ahora evalúan si es el momento de aprovechar una nueva oportunidad para blanquear. A la que se suma la creciente movida a nivel internacional para que se levanten los secretos bancarios, y la sucesión de acuerdos de intercambio de información entre los fiscos nacionales.

Los blanqueos en la Argentina han tenido resultados muy modestos. Pero nunca como en la actualidad hubo condicionamientos tan persuasivos para que evasores reflexionen y regularicen al menos parte de los cientos de miles de millones de dólares que guardan en algún lugar.

La posibilidad de que lo puedan hacer depende de la decisión de Macri, que conoce muy bien el tema.