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La nostalgia del futuro

Imagen de LEANDRO ZANONI

LEANDRO ZANONI Periodista especializado en tecnología y nuevos medios

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La nostalgia del futuro

La industria móvil no sabe cómo salir de la meseta de crecimiento en la que se encuentra. Tan estancada está que en la feria Mobile World Congress que terminó ayer en Barcelona, donde deberían mostrarnos el futuro, la noticia más destacada fue el regreso de dos de los más grandes íconos del pasado: Nokia y Blackberry. La finlandesa mostró un modelo actualizado de su clásico 3310 que vendió 130 millones en los 2000, su época de oro. Un móvil cuyo atractivo es estar desconectado de Internet, sin facebook, twitter ni WhatsApp. Costará u$s 50 y solo envía y recibe llamadas. Con ese poquito, logró una enorme atención mediática y que enloquecieran las redes sociales. El negocio de la nostalgia es infinito.

Los móviles frenan su crecimiento. El último informe de GSMA, la asociación mundial de operadores, el número de clientes de telefonía móvil será de 5000 millones a mediados de este año. Las expectativas de crecimiento para el 2020 están puestas en Asia y la India. Según Kantar, el único segmento que crecerá en Europa es el de las pantallas de más de seis pulgadas. Frente a este panorama, las conexiones 5G aparecen como un salvavidas.

La tecnología móvil apunta hacia todos lados. Por eso este año la feria se pobló de stands sobre Inteligencia artificial, Internet de las Cosas (IoT), casas y ciudades inteligentes, autos autónomos, billeteras electrónicas, Big Data, etc. Para todo eso se necesitará una conexión 5G y varias empresas hicieron alianzas: Samsung y Verizon probarán este año redes en cinco ciudades de EE.UU. y Telefónica con Ericsson mostraron una demo de un auto conducido en forma remota ubicado en Tarragona, a unos kilómetros de la feria. Para desarrollar el 5G, GSMA calcula inversiones mundiales por u$s 700.000 millones en los tres años hasta el 2020.

Pero los celulares siguen captando la atención de los medios. Hubieron pocas noticias en la gama alta porque sus líderes, Apple y Samsung, estuvieron ausentes en Barcelona. El Galaxy S8 de la coreana, ya filtrado a los medios, se presentará a fines de marzo en Nueva York. Entonces quedó Huawei (tercer fabricante mundial) y LG, que presentaron sus modelos para competir arriba, el P10 y el G6, respectivamente. Los surcoreanos abandonaron en silencio la idea de dispositivo modular con la que el año pasado en el mismo evento hicieron tanto ruido. No prendió la idea parece. El nuevo modelo, tal vez el mejor de la feria, es resistente al agua, tiene una gran pantalla de casi 6 pulgadas y doble cámara trasera.

Sony mostró su XZ Premium, un excelente móvil (graba en definición 4K) como los que viene lanzando Xperia en los últimos años, pero sin éxito a nivel masivo. Son muy buenos, sí, pero también muy caros y el consumidor sabe que puede tener un terminal con prestaciones similares por la mitad de su precio.

El segmento interesante para el negocio móvil es la gama media. Allí manda Moto y después Huawei, entre otros fabricantes. La ex motorola (ahora en manos de la china Lenovo) presentó su renovada línea G con los G5 y G5 plus que tienen excelentes prestaciones por menos de u$s 300. Pisan fuerte en los mercados emergentes de India y Brasil. Por su parte, el nuevo Nokia 6 arrasa en China.

¿Y la realidad virtual que tanto ruido hizo el año pasado? No hubo mucho. Samsung y HTC insistieron con sus renovados cascos pero el resto de los fabricantes no le dio mucha importancia. ¿Se apaga el furor?
Este año también estuvo ausente Mark Zuckerberg, la estrella en las tres últimas ediciones del MWC. Nadie sabe por qué no fue, pero su apuesta a la realidad virtual con Oculus todavía no le dió resultados positivos. Su lugar fue ocupado por Reed Hasting, el CEO de Netflix, quien reclamó más ancho de banda móvil para sus series y películas. También paseó por la feria el rey Felipe VI tras sus encuentros con Macri en Madrid.

Y así pasó otro MWC, que le dejó a la organización unos u$s 500 millones (120 quedaron en hoteles, restaurantes y museos de Barcelona) pero no grandes novedades para los medios. Muchos de los 100.000 asistentes (récord) también se fueron de la ciudad lamentando que el domingo pasado, el Barca de Lio Messi jugó de visitante.

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