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La inversión energética, una muestra de lo que genera un marco de reglas claras

La inversión energética, una muestra de lo que genera un marco de reglas claras

La cadena de desaciertos que acumuló la política energética en la gestión anterior le quitó al sector la posibilidad de acoplarse a un futuro de cambios que en el mundo asomaban cada vez con más fuerza. La apuesta por Vaca Muerta que inició en 2013 la estatizada YPF es apenas una muestra del presente que podría tener la Argentina si en esos años el país no hubiese vivido a espaldas del mundo, en default y lejos del crédito internacional.

El desarrollo de los recursos naturales necesita capital, y mucho. Y reglas de juego estables, porque es un negocio que no se construye ni en un año ni en cinco ni en diez. La creación por parte del gobierno de Cambiemos de un sendero normativo imperfecto, pero sendero al fin, logró en menos de tres años dar vuelta la historia. Hoy el sector energético es el principal imán de inversiones, de la mano del petróleo y gas no convencional que promete Vaca Muerta, pero también de la generación de energías renovables.

Desde YPF, la neuquina GyP, PAE, Tecpetrol, CGC, Pluspetrol y Medanito, a los grandes referentes internacionales de la actividad como Chevron, Exxon, Shell, Wintershall, Total Austral, Apache, Petronas y Statoil (con participación de otros gigantes como Dow), han depositado su confianza bajo la promesa de no volver a los años del intervencionismo y del respeto a los contratos y marcos regulatorios.

En energías renovables, la apuesta es mucho más audaz: el compromiso inicial de ampliar la oferta en casi 5000 megavatios -lo que implica desembolsos en torno a los u$s 5000 millones- es un primer paso enorme si se lo mira desde dónde viene la Argentina, con realidades ya en marcha como el parque eólico de Pampa Energía en Bahía Blanca.

En el Primer Summit Energy que realizó ayer El Cronista Comercial y la revista Apertura, en el que se repasó lo hecho y lo que falta hacer, quedó a la vista que el sector privado está listo para darle a la Argentina toda la energía que requiere su desarrollo estratégico, y más también. Lo que necesita es un Estado que no pierda de vista que debe trabajar como socio antes que como dueño.

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