La industria muestra buenos números y el Gobierno ahora dice que no ve sectores inviables

La Argentina es un país que históricamente gastó más de lo que produjo y de lo que iba a producir. Tal vez ahí hay que buscar uno de los principales motivos que transformó el crecimiento en un amesetamiento, o en las diferentes crisis que dilapidaron mucho de lo que en algún momento se construyó. El error es tal vez creer que los gastos que originaron los déficits y los endeudamientos sólo fueron producto de decisiones políticas para subsidiar a los más pobres.

Los subsidios en la Argentina fueron para todos y en gran medida, lo siguen siendo. En el medio de esta situación, no sólo están los trabajadores, están también los empresarios. La competitividad no sólo se logra con tipo de cambio, aunque, claro está, es una herramienta fundamental. La competitividad también es producto de menores costos logísticos, de menores cargas sociales y de impuestos generales. El combo es difícil de resolver, tan difícil como hacer industrias competitivas en un mundo globalizado.

De todos modos, el Gobierno empezó a mostrar este año números más alentadores. La actividad industrial registró durante junio una suba del 6,6% en relación a igual mes del año pasado, con alzas en casi todos los rubros fabriles relevados, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Con la suba de junio, sumada a la registrada en mayo (2,7%), se quebró una racha de 15 meses de baja consecutiva. Así, el Estimador Mensual de la Industria (EMI) en el primer semestre quedó neutro.

Los datos de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el acumulado de los primeros cinco meses del año también muestran números positivos en casi todos los rubros. La construcción, por ejemplo, frenada el año pasado por el parate de la obra pública, creció 4,5% mientras transporte y comunicaciones aumentó 4% en el mismo período.

Ayer, en una visita a El Cronista, el secretario de Industria, Martín Etchegoyen, afirmó que el sector fabril creció al menos un 5% en julio y que esa recuperación se extendió en agosto. Para el funcionario, el sector textil, que es el único que continúa con cifras negativas, empezará a tener más actividad "muy pronto". Consideró que "la producción textil y de calzado se vieron muy afectadas por la baja del consumo más que por el incremento de las importaciones".

En el arranque del gobierno de Macri, la palabra que preocupó a los empresarios fue reconversión. Ahora parece haber cambiado el discurso oficial ya que "no creen que ningún sector sea inviable".

 

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