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La industria alimenticia despierta de la siesta

ALEJANDRO FRIED Economista, Director de Business Issues Management

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En los últimos años la Argentina ha perdido mercados, principalmente los europeos que solían mostrarse interesados en la oferta agropecuaria nacional y que han sido descuidados, por la concentración casi exclusiva hacia el mercado interno.

Hoy, la industria de los alimentos debe pensar hacia dónde quiere ir y cómo quiere pararse ante el mundo. En este sentido se pone de relieve la vinculación entre la industria, la ciencia y la tecnología, son lugares fundamentales desde los que se pueden analizar los cambios que se avecinan, y por los que los desarrolladores de maquinarias deben acercarse al productor de alimentos.

El cambio de políticas económicas ha traído importantes reformulaciones que tienen que ver con un sesgo más aperturista: se han modificado retenciones, eliminando trabas burocráticas y se ha vuelto haciaun escenario más competitivo. Sin embargo, aún estamos en los albores de las implicancias. En los primeros seis meses han repuntado las exportaciones de los productos primarios: trigo, soja, harina de maíz, y porotos.

En el caso de las manufacturas de origen agropecuaria, las condiciones están dadas para que comiencen a despegar. Según el último Informe de Comercio Exterior de INDEC, las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario presentaron, un crecimiento del 3,7% en el primer semestre de este año en comparación con el año pasado. El mismo se vio reflejado en productos como las frutas secas o procesadas que incrementaron en un 3,8%, las grasas y aceites un 22,3%, el azúcar, cacao y artículos de confitería el 9,8% y los preparados de hortalizas, legumbres y frutas en un 9,7%.

La industria también tiene la posibilidad de crecer si prepondera a los nuevos consumidores: ‘los milennials’, quienes le prestan mucha atención al valor agregado intangible de los productos, por ejemplo, el cuidado del medio ambiente, la responsabilidad, el cumplimiento de ciertos estándares privados, las certificaciones del producto, y son al mismo tiempo los más requeridos desde los mercados externos.

El valor agregado es una tendencia natural en la industria alimenticia, pero lo importante es lograrlo de forma competitiva para que seduzca al mercado y al consumidor. En el caso de entrar al mercado europeo o americano debe saber que hay estándares que responden a crecientes exigencias de los consumidores y que es necesario implementar.

Es un buen momento para ‘saltar la valla’ y salir al mundo a reconquistar mercados los mercados perdidos y ganar otros. La industria alimenticia se está despertando de la siesta, se está reconociendo el terreno y preparando para ponerse de pie.

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