"La guerra", los presidentes caídos y una relación marcada por la necesidad energética

La relación comercial entre la Argentina y Bolivia en materia energética data de 1968, cuando se firmó el primer contrato de venta de gas natural boliviano. Pero su capítulo más relevante está marcado por hechos que se relacionan con la convulsionada historia reciente en el país del altiplano.

Conocido como "La guerra del gas", Bolivia atravesó entre 2002 y 2003 un grave conflicto social originado en el intento de exportación de ese fluido a Estados Unidos y México a través de puertos chilenos. Sectores gremiales y del campesinado, encabezados por Evo Morales, entre otros dirigentes, reclamaron que las exportaciones se realicen a través de Perú y que estaticen los hidrocarburos. Las protestas derivaron en un enfrentamiento violento que terminó con más de 60 muertos y la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien huyó a EE.UU, donde, el año pasado sería hallado "responsable" por los crímenes pero evitó los pedidos de extradición.

Resultado de ello, el por entonces vicepresidente Carlos Mesa asumió la jefatura de Estado y al año siguiente firmó un acuerdo con Néstor Kirchner para, incremento de precio mediante, aumentar la provisión de gas a un país que ya daba señales de una crisis energética.

1433 millones de dólares demandó la importación a Bolivia en 2018. Sólo el gas requiere u$s 1200 millones.

Ese acuerdo, que este año fue renegociado por el gobierno de Mauricio Macri y el de Morales, es el que dio volumen al exiguo intercambio comercial entre ambos países. Y es que de no ser por la importación de gas, que se proyectaba iba a demandar u$s 1200 millones para este año, la balanza sería absolutamente favorable a la Argentina. De hecho, la compra de productos bolivianos alcanzó en 2018 a u$s 1432,8 millones, mientras que las ventas a ese país sumaron u$s 1244,5 millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia. Un escenario que se repite hace más de una década.

Argentina es uno de los mayores proveedor de bienes en Bolivia, con participación en todos los sectores de la economía, y el segundo comprador de ese país, detrás de Brasil.

Pero todo puede cambiar. Hoy, luego que Mesa denunciara fraude en las últimas elecciones, es Morales quien se asiló en México tras su salida forzosa del poder y la Argentina, el país que piensa cómo suplir la posible falta del gas boliviano.

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