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La economía de Macri: entre la convicción del shock y la necesidad del gradualismo

Imagen de GUSTAVO MARANGONI

GUSTAVO MARANGONI Ex Presidente del Banco Provincia

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La economía de Macri: entre la convicción del shock y la necesidad del gradualismo

Los límites de la realidad hacia fines de 2015 le imponían a cualquiera de las dos expresiones que disputaban el gobierno en el ballotage resetear la macroeconomía. La acumulación de desequilibrios representaba para quien asumiera el gobierno una situación de estanflación (estancamiento económico con inflación) con poca creación de empleo privado y con deterioro social creciente desde 2011.

La tarea ahora ya en manos de Cambiemos que lidera el Presidente Macri acaba de cumplir un mes. Y, contrariamente a lo esperado, no ha provocado grandes altibajos en el plano económico-financiero, sino más bien desde la política (crisis con las fuerzas de seguridad y controversias en torno a los DNU’s).


Pretender hacer balances asertivos sobre las primeras medidas y el rumbo macro que ellas persiguen resulta cuanto menos arriesgado por el escaso tiempo transcurrido y por la complejidad y cantidad de los temas a resolver. Hecha la salvedad podemos hilvanar los primeros pasos y los cambios realizados para inferir el mapa de ruta y la velocidad con la que transita el nuevo gobierno cada sendero.


Para ordenar el análisis de estos primeros pasos podemos enunciar cinco frentes con desequilibrios y relacionarlos con las medidas adoptadas en relación a cada uno de ellos.

-Déficit fiscal elevado y creciente financiado con emisión.
-Precios relativos (tipo de cambio y tarifas) desalineados que licuan el saldo comercial.
-Cepo cambiario y restricciones a los movimientos de capital que ahogaban la posibilidad de crecer y de recuperar la oferta de divisas.
-Inflación alta pero no desbordada.
-Muy bajo endeudamiento pero sin posibilidad de destrabar la cuenta capital por el conflicto con los holdouts.

Aunque aun es prematuro cantar victoria, la apertura del cepo (recostada sobre los flujos y menos sobre los stocks) y la devaluación del tipo de cambio oficial hasta los $14 de la actualidad fueron de shock y sin desmadres cambiarios ni monetarios. Acá hay un punto a favor, en el que muchos éramos más escépticos. Es justo reconocerlo.

Pero la realidad también se encarga de mostrarnos que lo visto hasta ahora en estas primeras semanas tampoco es todo cambio con terapia de shock. Hay gradualismo y continuidad (probablemente con un costado culposo) que se aprecia en lo fiscal, INDEC, y en algunos instrumentos puntuales con amplio apoyo social (precios cuidados, crédito subsidiado para Pymes, Ahora 12, precios sostén, entre otros).


Estas diagonales pragmáticas entre gradualismo y shock (o dos velocidades de respuesta a los dilemas heredados) demuestra la preocupación del gobierno por la gobernabilidad (siendo minoría en ambas cámaras legislativas y donde solo el FPV gobierna la mitad de las provincias). Bienvenido si las reformas se llevan a cabo siempre con la premisa de que la faz técnica-económica tiene que compatibilizarse con la viabilidad social y política. Pero para la coalición gobernante esto puede representar un desafío respecto a la economía política de las medidas. Varios grupos de intereses locales y extranjeros que apoyan a Cambiemos y a Macri, y que han prometido un boom de dólares e inversiones demandan un enfoque de política económica menos ambivalente y sin dualidad en la velocidad de las correcciones. Además están convencidos (lo cual puede ser erróneo, pero es lo que perciben) que varios policy makers elegidos en importantes funciones ejecutivas llevan en su íntima convicción enfoques más ortodoxos que los exhibidos hasta el momento, y estarían usando muchos instrumentos a regañadientes (alejados de dicha convicción).


Sin cepo, con devaluación y eliminación de retenciones (salvo para la soja), se estaría atacando parcialmente el punto 2 arriba listado (atraso cambiario) y el 3 (cepo). Esto cerró también y muy aceitadamente un primer conflicto distributivo. El del Estado con el capital y el sector empresario transable.


Pero todavía no hay ninguna definición que nos muestre cómo la cuentas públicas seguirán un sendero de déficit descendente y tampoco de que manera se quitará impulso estructural a la inflación. Por el contrario, a corto plazo el mix de devaluación, quita de retenciones y la ¿inminente? suba de tarifas presionan al alza de precios en los próximos meses. Juega a favor la pericia y credibilidad que se está logrando en el plano monetario-cambiario, con el manejo de la tasa de interés, demanda de dinero y absorción en el mercado de pesos.


Queda entonces la ‘madre de las batallas’ en el horizonte de 60 a 90 días. Para quitarle impulso estructural a la inflación hay que ir secando la emisión y abriendo el grifo del endeudamiento. Pero ello requiere solución al juicio en los tribunales de NY. Al mismo tiempo la corrección fiscal que empezará con la suba de tarifas se empalma con la discusión por las paritarias estatales y privadas. Tenemos aquí un segundo conflicto distributivo que es clásico en Argentina y siempre de tensión extrema que aún está irresuelto. El del sector publico y privado con los sindicatos y trabajadores. De nuevo aquí la política y el consenso inter-sectorial tienen que complementar al plan económico.


Hasta acá podemos inferir entonces primeros pasos de una estrategia bien encaminada que salió airosa de lo urgente (cepo y devaluación) pero que aún es incompleta y con muchos interrogantes (que por supuesto no se podrían despejar mágicamente en un mes de gobierno). La intensidad del ajuste fiscal, el acceso a nueva deuda, la reducción de la emisión para financiar el gasto público, las paritarias y en general el manejo de los conflictos distributivos que siempre aparecen cuando cambian los precios relativos; son los frentes a monitorear en los próximos meses.


Existe una tercera puja distributiva que requiere atenderse. Es entre Nación y Provincias. Un esquema centralizado en el manejo de recursos en la etapa anterior y la ausencia de mercados de deuda asfixiaron a muchos distritos. Hasta ahora las señales a corto plazo han sido más políticas que económicas. Reuniones, dialogo y algunos recursos de emergencia que salen de mas emisión del Banco Central. Pero a mediano plazo la agenda es apoyo en inversiones, infraestructura económica y social. De nuevo esto requiere normalizar el frente externo y destrabar financiamiento de mercados y organismos multilaterales.


Si intentamos levantar la mirada un poco mas allá de marzo o abril, y si para bien de todos el entorno macroeconómico mejora sin afectar el empleo y los ingresos de los más humildes, recién habremos encaminado los primeros pasos para recrear una estrategia de crecimiento basada en inversiones y productividad.


Argentina necesita volver a crecer y generar empleo de calidad, bajo un modelo de desarrollo moderno que compatibilice el consumo con la inversión y las exportaciones. Fue bueno recrear y ahora mantener una amplia coalición de consumidores con altas expectativas y demandas crecientes, pero hay que compatibilizarlo con una coalición de vanguardia productivista, moderna einnovadora que amplíe las producción y conquiste los mercados dinámicos del mundo. Recién en este momento estaremos debatiendo lo importante y ocupándonos del futuro.

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Comentarios3
Javier Cabrera
Javier Cabrera 21/01/2016 11:04:55

Y puertas afuera? dejemos de mirar el ombligo afuera el contexto es malísimo hay que hacer políticas internas viendo lo que esta pasando, estan todos rajando de los emergentes.

Johny Malone
Johny Malone 14/01/2016 10:40:16

Este tipo fundió el Banco Provincia y el Cronista le da espacio. Qué vergüenza.

Jorge Ignacio Andreotti
Jorge Ignacio Andreotti 14/01/2016 10:38:22

MARANGONI: si todos los opositores tuvieran un nivel como el suyo, este país sería Suiza. Siga haciendo escuchar su voz.