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LUNES 10/12/2018
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La economía circular, los residuos y nosotros

MARÍA PAULA LOPARDO Diputada Nacional

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La economía circular, los residuos y nosotros

Ser sustentables nos convierte no sólo en mejores ciudadanos, sino también en mejores personas. ¿A cuántos se nos ocurre vincular la forma en que separamos nuestros residuos con las inundaciones? ¿Cuántos la relacionamos con el agua contaminada, con las enfermedades pulmonares y de la piel?

Es vital que seamos consumidores informados y responsables a la hora de elegir los productos que consumimos. Lo óptimo sería elegir aquellos productos cuyos envases sean biodegradables. Como esto todavía no es posible en gran parte de los productos, elijamos entonces aquellos cuyos envases o envoltorios sean pasibles de ser reutilizados y en segunda instancia hechos con material reciclable

A fin de ser sustentables también es importante que reparemos en la huella hídrica y la de carbono a lo largo del ciclo de vida del producto que adquirimos y también debemos ser responsables una vez que consumimos: en nuestras casas, para eso, dispongamos los residuos orgánicos en forma separada de los plásticos, latas, cartones, papeles y vidrio.

Esto debe ir acompañado de una recolección diferenciada y manejo eficiente por parte del municipio pertinente que es el responsable de su gestión integral.

Al realizar esta separación estaremos contribuyendo a que los distintos tipos de residuos puedan tratarse de una manera adecuada según su distinta composición física y química, y puedan volver a insertarse en el circuito productivo, ya sea para obtener compost, e inclusive para generar gas y electricidad -en el caso de los residuos orgánicos-, o como insumos para nuevos productos -en el caso de los residuos inorgánicos-.

Esto es, pasar del histórico proceso económico de extracción, producción, consumo y descarte, al proceso de tipo circular, donde los residuos sean vistos no ya como un desecho sino como insumo para el nuevo proceso productivo y por ende como una oportunidad.

Pensando en el área metropolitana, el Ceamse recibe aproximadamente 14.000 toneladas de residuos por día. Allí se realiza un trabajo ciclópeo para separar y tratar esta gigante y creciente cantidad de residuos, que podría ser mucho más ágil, eficiente y sano si todos emprendiéramos este cambio de hábitos.

Del mismo modo, el centro de reciclaje ubicado en Villa Soldati que recibe los desechos de las demoliciones y construcciones, restos de poda y jardinería: ambos llegan mezclados con una increíble cantidad de residuos de otro origen.

Nuestra Constitución Nacional reformada en el año 1994 incorporó (art. 41) el derecho al ambiente sano, apto para el desarrollo humano en armonía con las actividades productivas, pero también la obligación de todos, Estado y ciudadanos, de hacer un uso racional de los recursos y de preservar nuestro ambiente.

Es imperioso entonces mejorar nuestros hábitos y participar junto al municipio que corresponda, de este modo estaremos haciendo nuestro aporte para evitar que los residuos terminen su ciclo de vida en ríos o arroyos; evitando que se tapen las alcantarillas y el suelo, y con ello previniendo inundaciones.

Así también, desincentivando la generación de basurales a cielo abierto, donde la quema del material plástico genera emanaciones altamente tóxicas e impidiendo que los líquidos que lixivian de los restos de alimentos se transmitan a las napas de agua y contribuyendo, en gran medida, a que sea cada vez menor la cantidad de residuos que se entierran en los rellenos sanitarios que se realizan en forma controlada pero el espacio para implementarlos no es infinito y está al borde del agotamiento.

Debemos motivar a las empresas a reconvertirse hacia opciones más respetuosas con nuestro ambiente y contribuyendo con ello a generar nuevas fuentes de trabajo.

Este proceso o economía circular solo puede funcionar si el sector privado, el sector público y la sociedad civil se involucran y comprometen con el mismo.

Debemos pasar de ser ciudadanos-espectadores y críticos, a ser ciudadanos-actores y motores de cambio. De este modo generaremos un círculo virtuoso y estaremos mucho más cerca de alcanzar el tan mentado desarrollo sustentable.

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