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La ‘doble moral’ de los precios

JUAN CABANDIÉ Diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires

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Después de varias idas y vueltas que incluyeron la intervención de la Justicia, inhabilitaciones y tensión entre los gobiernos de la Nación y de la Ciudad, la polémica sucursal del Mercado Central que estaba a punto de estrenarse en Colegiales finalmente fue desmantelada. La decisión fue confirmada por fuentes del Ministerio de Producción, a cargo de la Corporación Mercado Central, a La Nación. Tras la marcha atrás de la iniciativa, el predio ubicado en Cramer 475, lindero con las vías del Ferrocarril Mitre y que abarca una superficie de 3.000 metros cuadrados, pasará a la administración porteña, que deberá determinar que se realizará en el lugar.

Muy poco se habla acerca del efecto que tienen los gobiernos locales sobre el nivel de precios. Todo el mundo sabe que para el consumidor es tan importante el precio de un producto como su accesibilidad y disponibilidad en las góndolas, por lo tanto, garantizar el acceso a los bienes y canales de comercialización adecuados es tan importante como el nivel de precios.

La idea de establecer este mercado en una ubicación céntrica de la Ciudad, surge para garantizar que sus habitantes puedan adquirir productos a precios inferiores a los que se encuentran en los grandes supermercados sin tener que viajar 17,5 km al Mercado Central.

El objetivo es simple, reducir la intermediación entre el productor y el consumidor. Este mercado funcionaría como regulador de los precios en todo la Ciudad y alrededores, ya que las grandes cadenas tendrían que competir con un nuevo formador de precios. Así como el Programa de Precios Cuidados cumplió la función de regular los precios en una amplia franja de productos, este mercado lo haría en lo referente a productos frescos y de estación. Además, las cadenas concentradas de comercialización son un problema en tanto funcionan como un monopolio a ‘dos puntas’: presionan a la baja los precios a sus proveedores porque son sus principales compradores y al alza a los precios en las góndolas porque son los principales comercializadores con acceso al público minorista, lo cual sería eliminado por el mercado de Colegiales.

De esta manera, con el cierre del Mercado de Colegiales se perjudican los consumidores porque disminuye su capacidad de acceder a bienes de consumo baratos y de calidad. Existe una contradicción entre anunciar los deseos de bajar la inflación y las medidas promocionadas. Contrariando los objetivos anunciados por el Gobierno Nacional para controlar la suba de precios, el Gobierno porteño permite la concentración de las cadenas de comercialización, otorgando permisos indiscriminados a grandes cadenas para que abran sucursales en todo el territorio eliminando al pequeño comerciante de barrio. La regulación en el uso del suelo, impidiendo que se habrán sucursales de grandes cadenas, limitaría la concentración de la comercialización, permitiría el desarrollo del comercio minorista y le daría al consumidor mayor capacidad y opciones reales para elegir dónde comprar.