La desconfianza presente afecta al gobierno futuro

A menos de nueve meses del recambio presidencial, la Argentina atraviesa una etapa signada por la desconfianza en el presente y la apuesta a un futuro gobierno.

La Justicia apila denuncias contra funcionarios. Las empresas congelan planes de inversión hasta 2016. Los ahorristas corren al dólar para cubrirse de una posible devaluación. Los gremios endurecen sus reclamos para recuperar poder adquisitivo ante la persistente inflación y la creciente presión tributaria. Y el temor a la pérdida de empleos acompaña un escenario recesivo al que contribuyen las carencias propias y los problemas que exhiben los grandes socios comerciales.

A ello, se suma un frente internacional en el que el descreimiento en la administración kirchnerista y sus socios también mete la cola. Medios y políticos extranjeros denunciaron un vínculo entre la Argentina e Irán para colaborar en materia nuclear y encubrir el atentado a la AMIA, con el chavismo de intermediario. Y el gobierno británico decidió reforzar la seguridad en Malvinas bajo el pretexto de prevenir una supuesta ofensiva argentina con apoyo de Rusia.

Así, el período de gestación del nuevo gobierno acumula complicaciones. Parte de la herencia con la que deberá lidiar el sucesor de Cristina Kirchner.

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