La cuenta se dio vuelta: la Argentina y Brasil ahora se restan fuerzas

Es difícil establecer hasta donde se hacen daño mutuamente dos países tan vinculados en su vida económica como la Argentina y Brasil. Desde que el socio más grande del Mercosur entró en una espiral descendente por el escándalo del Lava Jato y su efecto pulverizador sobre la salud institucional y las inversiones, nuestro país supo que debía olvidarse por bastante tiempo del impacto dinamizador que genera nuestro vecino cuando está en las buenas. Sin embargo, a fin del año pasado, cuando Michel Temer asumió sin culpa el rol de ser el presidente sin destino que hace el trabajo sucio, hubo una leve esperanza porque los indicadores se movieron hacia arriba, en sintonía con algunas leyes y reformas que prometían devolver algo del impulso perdido.

Ese envión se disipó cuando la carrera electoral demostró que no hay un liderazgo capaz de reponer un círculo virtuoso, como lo revela la atención que todavía genera el destino de Luiz Inacio Lula da Silva, pese a estar procesado por la justicia. También se desarmó cuando Estados Unidos absorbió todo el oxígeno con el que vivían los países emergentes y desencadenó las devaluaciones que pusieron en jaque toda la región.

Ahora es Brasil el que cree que la Argentina daña su ilusión. Ellos no esperaban recesión del otro lado de la frontera. Es más: imaginaban que una demanda de importaciones más dinámica contribuiría a bajar la tensión sobre la suerte electoral. Pero eso no sucederá, con lo cual es probable que ninguna de las dos naciones esté en condiciones de tirar hacia adelante.

El panorama no se despejará hasta el último trimestre. Para entonces, el gobierno argentino espera tener encaminado el acuerdo fiscal que debe garantizar la asistencia del FMI. Brasil tendrá nuevo presidente a fin de año: no será bueno ni malo, será el posible. Con eso deberá conformarse. Hasta entonces, los dos grandes socios del Mercosur deberán tolerar sus reproches por lo que esperaban ser y no fueron. Una cuenta más para restar del PBI esperado de 2018.

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