La causa de los cuadernos K no es siempre una buena noticia para Macri

Para el Gobierno, agosto no va a ser generador de buenas noticias en materia económica. Es el momento en el que se analizan las fotos de los dos meses previos, cuando la actividad económica estaba recibiendo el impacto más duro de la devaluación, y se combinaba con las suba de tarifas para crear un salto en la inflación de 3,7%, la variación más alta en dos años. El contexto externo, cuya tranquilidad es una condición necesaria para que el dólar y el riesgo soberano no peguen nuevos saltos, tampoco está ayudando. Los analistas esperaban que la guerra comercial entre Estados Unidos y China no llegara a instancias dramáticas. Pero ambos países parecen dispuestos a sostener la escalada, como demostró el gigante asiático ayer al fijar aranceles de 25% a bienes estadounidenses como respuesta a una sanción similar.

El problema es que la inquietud de los inversores no depende solo de Trump. Resulta evidente que hay un menor interés por tener activos argentinos a partir de los progresos que muestra el Lava Jato argentino, la causa que disparó un ex chofer del Ministerio de Planificación al revelar un profuso circuito de cobro de sobornos a empresas contratistas del Estado, durante los años del kirchnerismo.

Aunque en primera instancia todos consideraban que el principal beneficiario de esta acción iba a ser el presidente Mauricio Macri, hoy ese efecto no está tan claro. Si por la incertidumbre que crea este escándalo, sube el dólar y el costo de endeudamiento argentino crece por encima de lo que lo hacen los países vecinos, el mercado financiero quedará envuelto en una inestabilidad riesgosa. A juzgar por cómo viene la causa judicial, este clima no cesará.

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