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La alianza del PMDB con el poder

El abogado conservador con extensa trayectoria política Michel Miguel Elias Temer Lulia, de 75 años, asumió la presidencia de Brasil. Es la tercera ocasión en que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) coloca en el más alto cargo del Estado un nombre propio sin pasar por el examen de las urnas desde la recuperación democrática en 1985.

En ese arte de gobernar sin competir con candidato propio por la presidencia, lo precedieron José Sarney, que hace 31 años ascendió al poder por la muerte de Trancredo Neves, e Itamar Franco, tras la caída de Fernando Collor de Mello en 1992.

El PMDB tiene fuerte arraigo territorial, posee la mayor cantidad de gobernadores y alcaldes en el país–, detenta la primera minoría en las dos cámaras del Congreso, y tuvo éxito en su estrategia de dar sustento a los presidentes victoriosos, en un sistema político muy fragmentado que obliga a negociar apoyos de forma permanente.

Temer fue vicepresidente de Dilma desde 2010, y cuando su partido rompió la alianza de gobierno a finales de marzo, poco pasó para que otras agrupaciones de menor porte siguieran su camino, lo que puso viento en popa al impeachment, reduciendo la base de apoyo oficialista a un puñado de siglas de izquierda.

El eje de su mandato hasta 2018 será sacar al gigante sudamericano de la peor recesión en casi un siglo con más políticas de ajuste, cuya implementación tendrán el apoyo de la socialdemocracia en el Congreso, pero encontrarán resistencia de los sindicatos y actores sociales organizados, que además cuestionan la legitimidad de ejecutar su plan sin el respaldo de los votos. Otro capítulo será ver el camino que toman en la Justicia las denuncias de corrupción que rodean a Temer y la dirigencia del PMDB en momentos en que el establishment reclama por gobernabilidad.

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