La Casa de Papel y el management de hoy

Como suele suceder con los grandes hitos culturales, la serie española La Casa de Papel nos ha dejado distintas valoraciones. El impacto de la serie se ha traducido en analogías, ejemplos y aprendizajes de aplicación en el campo de management, cuya esencia está relacionada al trabajo conjunto de personas que dan lo mejor para lograr resultados colectivos en entornos de alta complejidad. El despliegue del Profesor y su equipo convierten a la serie en un caso de management anticuado y estéril para gestionar organizaciones en nuestro tiempo:

- 1. Liderazgo omnipresente y sabelotodo. ¿Quién puede dudar que el Profesor es un genio? Solo una cabeza prodigiosa con altísima concentración podría haber generado tamaña obra del delito. Pero en eso mismo radica su vulnerabilidad: los líderes demasiado presentes en los detalles y que concentran el conocimiento de lo que hay que hacer, generan condiciones para una rápida caída o para que el funcionamiento exitoso sea cada vez más forzado y costoso.

- 2. Verticalismo profundo. Es un paradigma que legitima jefaturas a las que supuestamente se les debe lealtad al extremo de los silencios. La premisa que emerge es tener el mando y enviar órdenes sin mayor reparo. Esto suele funcionar muy mal en equipos de trabajo. Aun en operaciones de altísima intensidad, los verticalismos ceden ante la necesidad de mayor horizontalidad y autonomía para personas y equipos.

- 3. Excesiva planificación. Es claro que el Profesor dedicó su vida a este atraco y que quizás las circunstancias así lo exigían. Pero en el mundo del management, los planes excesivamente urdidos suelen chocarse con realidades múltiples, cisnes negros y variabilidad en los comportamientos. El tiempo de los planes perfectos terminó. Ahora, se requiere mucha estrategia para operar.

- 4. Debilidad de valores compartidos. Actualmente, los equipos funcionan en la diversidad y la complementación de perspectivas, habilidades y aportaciones de las personas. Lo que no puede faltar es un plexo de valores compartidos. Si bien algo de ello se percibe en el equipo del Profesor, a medida que la serie avanza se va diluyendo lo que verdaderamente los une: el botín de salvación. Ni en materia de rehenes heridos, ni en gestión de las diferencias, o códigos de trabajo, emergen valores en común que guíen comportamientos y decisiones de cada integrante del equipo en momentos más difíciles.

- 5. Mala calidad de las conversaciones y gestión de crisis y conflictos. A pesar de convivir un buen tiempo en la Casona de Toledo y de llegar al momento de la acción unidos y motivados, una vez sometidos a la tensión de las ejecuciones mostraron grandes limitaciones en la calidad de sus conversaciones. Entonces los juicios sobre las personas priman sobre los desempeños, la escucha es deficiente, los egos dominan y los conflictos se potencian.

Estos aspectos son relevantes ante el desafío de gestionar equipos que puedan lograr resultados múltiples y sostenibles. Las personas eligen a qué proyectos y organizaciones conectarse. Por ello un buen manager debe desaprender prácticas que funcionaron muy bien en otros contextos pero que solo podrían mostrar resultados positivos en el la ficción.

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