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Kicillof, en busca de superar a Keynes

Kicillof, en busca de superar a Keynes

Algunos opinan que Keynes fue el economista más relevante del siglo pasado. Sus ideas inspiraron la salida de las crisis de los años 30 y de la postguerra. Luego, entraron en un cono de sombras, cuando el monetarismo ocupó la escena. Pero cada nueva crisis actual vuelve a instalar el pensamiento de Keynes. Hay un número importante de exégetas de sus textos, un tanto herméticos, en distintos países del mundo. El Ministro de Economía de Argentina, Axel Kicillof es uno de ellos. Tiene publicados trabajos muy interesantes sobre el pensamiento keynesiano. Sin embargo, no todos fueron éxitos para Keynes. En la conferencia de Bretton Woods tuvo un rol destacado aunque los resultados no fueron totalmente lo que él esperaba. En esas reuniones, realizadas en 1944, se delineó el mundo económico financiero de posguerra que estuvo vigente hasta 1971. Keynes libró una batalla en busca de reducir el peso de los Estados Unidos, incrementar las restricciones para el flujo internacional de fondos financieros y crear organismos de crédito globales más independientes, con menos influencia de Norteamérica. Keynes tuvo intervenciones brillantes. Fue aplaudido. Sin embargo, predominaron las posiciones de Estados Unidos, impulsadas por el Director del Departamento del Tesoro, Harry Dexter White.
¿Por qué este relato histórico? Porque Kicillof parece haber encarado el camino de librar una batalla épica contra los ‘fondos buitres’, sin duda uno de los peores grupos de la fauna que habita el mercado financiero global. Hay muchos indicios –la historia tal vez diga si son totalmente ciertos– de que en julio de este año el gobierno argentino tuvo la oportunidad de encarar una solución del problema a través de desinteresar a esos acreedores mediante la intervención de bancos privados ‘amigos’, del país y del exterior. Se habría evitado el llamado ‘default selectivo‘. Sin embargo, el camino elegido, en un dramático e inesperado discurso de último momento, fue tratar de doblar el brazo de esos fondos.
¿Con qué propósito? Está claro que si esta batalla contra los ‘buitres‘ culmina con sus derrotas, el Ministro Kicillof, más que la Presidenta, tendrá un reconocimiento internacional envidiable. Pero en el camino está sumergiendo al país en una situación de incertidumbre, fuertes restricciones externas y, en definitiva, penurias económicas para la mayoría de la población y no solo, como es obvio, a los tenedores de deuda reestructurada que al día de hoy son los inmediatos perjudicados por las extravagantes decisiones del juez Griesa. Si, en cambio, no tiene éxito, llevará a la nación a vivir momentos semejantes a los de la crisis del 2001. Keynes trató de impedir que Estados Unidos asumiera el total predominio en la economía y las finanzas internacionales después de la postguerra, desplazando a un segundo plano al Reino Unido. No lo logró. Kicillof busca ‘sacar del juego’ de las finanzas internacionales a los ‘fondos buitres‘. Keynes con su accionar no ponía en riesgo nada de lo que el Reino Unido tenía: al contrario buscaba mantener su poder. Argentina, en cambio, enfrentará un futuro aún más turbulento que el actual si Kicillof pierde la batalla. Es frecuente que los discípulos, aunque en este caso el maestro murió antes de que naciera su alumno, traten de superar a quienes los inspiran. Eso se comprende. Pero al resto de los argentinos no nos preguntaron si deseamos embarcarnos en esa lucha ¿o aventura? tan particular.

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