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Jueces independientes

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ROMAN LEJTMAN Periodista

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Jueces independientes

Acostumbrados a negociar sus fallos con los operadores de turno, los magistrados federales más conspicuos de Comodoro Py se quejan por la ausencia de una política de Estado ejecutada desde la Casa Rosada. No les satisface que Mauricio Macri, Marcos Peña y Germán Garavano hayan anunciado públicamente su libertad. Los jueces/peones del Poder Ejecutivo pretenden regresar a su zona política de confort, que implicaba recibir fondos negros de los servicios de inteligencia, protección en el Consejo de la Magistratura y discreción absoluta para designar a sus presuntos investigados, sin que importara los plazos procesales, las evidencias y el sentido final de administrar justicia.


Su Señoría, en términos generales y abstractos, almorzaba en Puerto Madero, comía asados en Nordelta, jugaba al golf en Pilar, cursaba en Washington y daba clases en Buenos Aires. Mientras tanto, ajustaba su agenda procesal con los manipuladores del gobierno de turno y cuidaba su billetera decidiendo a quién investigaba y a quién no. Esta lógica judicial, que podría llamarse el teorema de Comodoro Py, está vigente desde los años de Carlos Menem en Balcarce 50.


Un juez se apuró a comprar su 4x4 y cuando llegó a su flamante piso, no podía entrar con su camioneta por la puerta del garaje. Un camarista pagó una fortuna por una mansión cercana al Río de la Plata. Un fiscal cobraba peaje por cada causa que no apelaba. Y siguen los ejemplos, muy conocidos en los rimbombantes pisos del edificio judicial que ya frecuentan las figuras estelares de la presidencia ejercida por Cristina Fernández.


La clave del reclamo corporativo es revalidar los acuerdos de impunidad por protección política. El mecanismo es fácil de explicar: un juez venal recibe un sobre con dinero del Poder Ejecutivo, que está en dificultades por una denuncia promovida por un político opositor o por una investigación periodística que tiene repercusión nacional. El juez pedalea y luego archiva la causa, el Poder Ejecutivo debe un favor político y paga cash por los favores prestados. El político opositor o el medio que hizo la investigación desnuda la acción venal del juez que no investiga y se abre una causa en el Consejo de la Magistratura. El Poder Ejecutivo protege al magistrado aliado, y el juicio político en su contra jamás prospera. Así de fácil.


Este mecanismo de corrupción funcionó durante 20 años, y Macri, Peña y Garavano decidieron enterrarlo para siempre. Lo que no significa que dirigentes vinculados al fútbol, empresarios oficialistas que ganan licitaciones en la Ciudad de Buenos Aires y legisladores con llegada al primer piso de Balcarce 50, asuman la representación presidencial para ordenar una agenda en Comodoro Py que se mueve a una velocidad nunca vista entre los jueces federales.


Esas operaciones deberían terminar para siempre, lo que no significa pedir que no haya relación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial. La Realpolitik en una democracia moderna no implica cambiar favores por sentencias, sino articular un diálogo institucional que no tome por sorpresa ni a la Casa Rosada ni a la Corte Suprema.


La mayoría de los jueces federal persigue a la corrupción kirchnerista por venganza personal o autoprotección. Su Señoría observa qué pasa en Brasil y no quiere perder sus privilegios corporativos. Entonces, avanza sin límites de velocidad con evidencia que estaba en su juzgado desde hace años. A nosotros, simples mortales, no nos queda otra alternativa que observar con cautela estos movimientos políticos/judiciales. Porque su móvil no significa administrar justicia, sino mantenerse en una elite que apareció con Menem y se consolidó con Néstor Kirchner y Cristina.


Por eso hay que actuar con inteligencia. Que los jueces federales capturen a los corruptos, que las instancias superiores con honestidad probada (la sala II de la Cámara Federal porteña, por ejemplo), castiguen los delitos cometidos, y que finalmente los ladrones vayan presos.


Después se debería revisar la actuación de los magistrados en épocas de impunidad política. Y si ese día finalmente llega, habrá justicia en el Poder Judicial. Y si finalmente no llega, veremos a los mismos jueces con distinto collar, ordenando un procedimiento adonde ya no pasa nada, ni nadie, salvo los canales de televisión.

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Comentarios7
12/05/2016 02:23:08

La Justicia, no necesita rumbo. Debe trabajar sobre lo que fue, no hacia adónde vamos. ¿Qué pasóóóóó?, Es la Constitución, estúpido.

12/05/2016 02:22:14

Cuando salimos de un régimen con un grado de autoritarismo importante, para muchos es difícil salir a la ruta sin el GPS, por más pericia que se tenga al manejar, si no sabemos a dónde hay que ir

12/05/2016 02:21:12

D) Como bien sostiene Román Lejtman, muchos pueden estar motivados por la “defensa corporativa”, “el espíritu de cuerpo” o “la preservación de la especie” o por el más simple “instinto de conservación”, más individual y cercano al sálvese quien pueda

12/05/2016 02:15:37

C) 1/3 restante del gob, empezando a hacer los deberes q ya deberían haber estado hechos, pero bueno, más vale tarde q “impunidad”. La República empieza a funcional, mal trecha, pero en construcción, no por Austral que ya cerró por cambio de temporada.

12/05/2016 02:09:51

B) 1/3 del gobierno recuperando el músculo del diálogo y el de los acuerdos, difícil cuando el diccionario fue destruido, pero aún quedan los espíritus de grandes legisladores detrás de los cortinados y por los pasos perdidos.

12/05/2016 02:08:28

A) La República empieza a funcionar, mal trecha, pero en construcción, no por Austral que ya cerró por cambio de temporada. 1/3 del gobierno en aprendizaje y con decisión en temas de fondo, flojito en los reflejos pero en eso se hace camino al andar.

Martin Ciudadano
Martin Ciudadano 11/05/2016 12:19:35

Rusito Lejtman, "simple mortal" mas agente de los servicios de potencias extranjeras que periodista difundiendo lo peor, es decir verdades a medias que solo sirven para melonear giles y llevar agua a los molinos de la derecha liberal planetaria.