Inversiones y horizontes 2021

Cerramos el año con una de las recesiones más pronunciadas de la historia, con una caída fuerte de la recaudación (que conllevo a un aumento del déficit primario que fue principalmente financiado por emisión y endeudamiento interno), una presión tributaria récord, un gasto público medido en términos del PBI muy por encima del promedio histórico, un Banco Central con pocos dólares y reservas cayendo (brecha en torno al 75%), con tres años de caída de salarios reales y preparándonos para negociar con el FMI (para septiembre de 2021, Argentina debería comenzar a repagar el capital de u$s 44.000 millones de dólares que fueron solicitados entre 2018/19 y se buscará un nuevo acuerdo Stand by, o un Extended Funds Facility).

Históricamente, las reformas estructurales solicitadas por el fondo están vinculadas al sistema previsional/laboral, mejora en la gestión de empresas públicas, ajuste fiscal, baja de subsidios, eliminación de controles de capital, entre otros. En un comienzo, vemos suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria y desindexación.

En este contexto, recrear una dinámica positiva previa al cierre del acuerdo con los acreedores privados, siendo el FMI un acreedor mucho más preocupado por el programa económico, será el gran desafío. Aunque, un cambio de expectativas sumado a condiciones externas más favorables y un posible despegue de la economía mundial en 2021, podrían generar un rebote local.

Dado este panorama, ¿en qué es posible invertir? Para perfiles agresivos los bonos soberanos, que avanzaron 7,5% en promedio durante Noviembre, pueden ser una vía de entrada. Los títulos ley extranjera (cerca del 25% en dólares), y con el precio del contado con liquidación, representan una buena oportunidad para dolarizar y comprar bonos en paridades por debajo de 37 centavos por dólar. A la hora de analizar la evolución de la deuda soberana, vemos que aún está distante del mínimo de paridad que se alcanzó a fines de Octubre (u$s 34,5).

Por otra parte, los bonos dólar linked tienen el atractivo de ingresar a un tipo de cambio bajo, aunque tienen renta casi nula y rendimientos negativos en el mercado secundario. Los bonos atados al CER, en la parte media de la curva, para perfiles moderados o agresivos, son una buena opción. Siendo una opción alternativa, con una duration  de 4,9 años, el TX28 con una TIR real en torno al 9% puede también ser atractivo. Asimismo, para carteras que privilegian la liquidez y una duration menor, la posición en T2X2/TX23 con Tires del 2.7% y 3.6%, respectivamente, puede llegar a ser algo interesante.

Fuente: Elaboración propia en base a datos de BYMA

En el caso de las acciones, el panorama es más complejo ya que deberían escalar en promedio un 150% en dólares y si hoy alguien quisiera ingresar sería un tipo de inversor que esté buscando altas dosis de riesgo.

Por otro lado, en Wall Street, pareciéramos estar ante una de las peores burbuja de la historia. El precio de IPO (Oferta Pública Inicial de Acciones) de Airbnb fue de 68 dólares por acción y escalaron muy rápido a 139 dólares (una suba de más del 100%) y hoy siguen por encima de los u$s 140. ¿Qué fue lo que pasó? Por un lado, con la pandemia y las grandes inyecciones de dinero, hicieron, y hacen, que el mercado se encuentre en un momento de euforia total, con una notable sed por IPOs. Por otra parte, Airbnb tuvo que reducir costos y cambiar su estrategia de marketing de manera radical (promocionando lugares que queden cerca de los hogares de sus usuarios y muchas veces recomendando pueblos alejados o poco turísticos). La valuación es tan absurda que ya los 139 dólares por acción equivalían a una empresa de u$s 86.000 millones (para una compañía que no posee activo alguno y que con ese dinero se podría comprar varias cadenas hoteleras internacionales de renombre). En sí, la salida a la bolsa de Airbnb mediante esta oferta es un síntoma del momento que se vive en el mercado y de la magnitud de la burbuja.  

En síntesis, 2020 será recordado como un año con un shock muy fuerte (de oferta y de demanda). Con una de las mayores caídas del PBI de los últimos 70 años, las expectativas apuntan a una recuperación global gradual. Al mejor estilo de Mario Draghi (what ever it takes), los bancos centrales del mundo aplicaron políticas ultra expansivas y, asimismo, con un fuerte endeudamiento. Con este mapa desplegado, la Argentina deberá resolver sus desequilibrios macroeconómicos ya que, al margen de ello, el alza de precios de las materias primas no representa un real shock de precios y no podría volcar los suficientes dólares en el mercado cambiario. Con un  mundo recuperándose de manera lenta y con los grandes desafíos a nivel local, hay quienes creen que aumentar la proporción de inversión en el mercado accionario es una alternativa (aunque arriesgada), manteniendo siempre una posición en activos menos volátiles tales como el oro o bonos del tesoro americano. Asimismo, la incertidumbre con el tipo de cambio, volvería razonable el hecho de mantener una cartera diversificada con instrumentos ajustables.

* Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.

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